Bajo el lema “Muévete, aprende, descubre”, el Comité Olímpico Mexicano celebró este sábado el Día Olímpico en su sede al sur de la capital, reuniendo a 1,200 niñas y niños de escuelas públicas con medallistas y seleccionados nacionales para una jornada de deporte, valores y convivencia.
Desde las 9:00 horas, la explanada del COM se transformó en un circuito de estaciones donde los menores rotaron por clínicas de atletismo, taekwondo, lucha, tiro con arco, esgrima, basquetbol 3×3 y breaking. Cada estación fue dirigida por atletas olímpicos y juveniles, entre ellos la gimnasta Alexa Moreno, el marchista Andrés Olivas, la arquera Alejandra Valencia y el taekwondoín Carlos Sansores, quienes compartieron técnicas básicas y hablaron sobre juego limpio, respeto y perseverancia.
“Queremos que las niñas y los niños vean que el olimpismo no es solo medallas, es salud, amistad y sueños”, señaló María José Alcalá, presidenta del COM, al dar la bienvenida junto a representantes de la SEP y de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. Alcalá recordó que el Día Olímpico se conmemora cada 23 de junio en todo el mundo para celebrar la fundación del Comité Olímpico Internacional en 1894.
La jornada incluyó una carrera recreativa de 1.2 km, activaciones de baile, exhibiciones de para-taekwondo y un rally de preguntas sobre los símbolos olímpicos. Al término, cada participante recibió un diploma firmado por atletas, una playera conmemorativa y un brazalete con los cinco anillos.
Profesores de las primarias invitadas destacaron el impacto de convivir con referentes del deporte. “Muchos de estos niños nunca habían pisado una instalación olímpica. Hoy se van sabiendo que el podio empieza con una vuelta a la pista y con disciplina en la escuela”, comentó la maestra Lizbeth Ramírez, de Iztapalapa.
El COM informó que lo recaudado en la venta de artículos oficiales se destinará al programa “Sueño Olímpico”, que beca a talentos infantiles de comunidades con alta marginación. La celebración cerró con una foto multitudinaria y la promesa de repetir el encuentro en 2027 con más estados invitados.
Entre saltos, risas y selfies con sus ídolos, los 1,200 pequeños confirmaron que el espíritu olímpico cabe en una mañana, pero deja huella para toda la vida.






