Entre el silencio y el afecto de su gente, Lionel Messi despidió este domingo a su padre, Jorge Horacio Messi, en una ceremonia íntima en el cementerio privado El Prado, en Pérez, a 20 kilómetros de su natal Rosario.
El capitán argentino, de 39 años, había llegado la noche del sábado en vuelo privado desde Miami junto a su esposa Antonela Roccuzzo y sus tres hijos Thiago, Mateo y Ciro, tras conocerse el fallecimiento de Jorge a los 68 años, la madrugada del viernes, en una clínica rosarina donde permanecía internado desde hace dos semanas.
El último adiós se realizó solo con familiares y allegados más cercanos: su madre Celia Cuccittini, sus hermanos Rodrigo, Matías y María Sol, y un círculo estrecho. No hubo dirigentes de AFA ni jugadores, por pedido expreso de la familia que buscó preservar la privacidad.
Afuera, decenas de vecinos y hinchas dejaron flores, cartas y banderas en las rejas. «Fuerza, Leo, te queremos» y «Fuerza, familia Messi», se leía entre camisetas de Newell’s y la Selección. «Nos dio tanta alegría, ahora nos toca devolverle un poco», dijo Lucas Blanco, de 15 años, a AFP.
Jorge Messi no fue solo su padre. Fue su primer técnico en Grandoli a los 4 años, el que se levantaba a las 4 de la mañana para trabajar y el único que creyó cuando el futuro parecía incierto, el que dejó todo en 2001 para llevarlo a Barcelona y negoció con discreción y rigor cada paso de su carrera como su representante por más de 20 años.
En Miami, Rodrigo De Paul lo homenajeó mostrando la 10 de Messi tras anotar ante Monterrey en Leagues Cup. La AFA decretó minuto de silencio y brazalete negro en todas las categorías, y Newell’s, Real Madrid y Barcelona enviaron condolencias.
Los restos de Jorge descansarán en El Prado, donde la familia Messi buscó intimidad para su dolor más profundo.





