PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se encuentra en Washington en su tercer intento por evitar la imposición de aranceles al acero y aluminio mexicanos, programados para entrar en vigor el 12 de marzo por decisión del gobierno de Donald Trump.
Acompañado por el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, Ebrard sostendrá reuniones con funcionarios estadounidenses en un esfuerzo por proteger la competitividad del sector siderúrgico mexicano.
En el pasado, los aranceles han generado efectos mixtos en el comercio. Según la directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Base, Gabriela Siller, cuando EE.UU. impuso tarifas similares en 2018, las importaciones mexicanas de acero y aluminio crecieron 7.48%, ya que las empresas estadounidenses buscaron alternativas a otros proveedores afectados, como Canadá, cuya participación cayó 13.45%.
A pesar de la relación estratégica entre México y EE.UU. dentro del T-MEC, la industria siderúrgica mexicana teme afectaciones en la cadena de suministro, especialmente en sectores clave como la automotriz y la construcción.






