Cansados de amenazas, robos y agresiones, locatarios del Mercado Alonso Felipe Andrade (AFA) alzaron la voz para exigir al Ayuntamiento de Carmen la instalación de vigilancia permanente dentro y fuera del centro de abasto. Señalan que la falta de seguridad, sumada a las malas condiciones sanitarias, ahuyenta a los clientes y hunde sus ventas hasta 50%.
Jorge Simón Díaz, presidente de la Unión de Locatarios, denunció que indigentes y personas agresivas deambulan a diario por los pasillos. “Entran a los negocios a exigir dinero, consumen sin pagar o amenazan. Varios portan navajas o cuchillos, lo que genera temor entre comerciantes y comensales”, relató. Antes existía un módulo de policía dentro del mercado, pero ya no opera y el único elemento asignado está comisionado en otra área.
La situación se agrava con hechos recientes: en la Fonda Magdalena, un hombre conocido como “El Pedinche” insultó a un adulto mayor que lo increpó por molestar a comensales. “Esto es el pan de todos los días y ya se ha salido de control”, afirmaron empleadas. Julia Isabel Villegas, vendedora de comida, explicó que el hostigamiento es cotidiano y divide opiniones, pero la agresividad va en aumento.
Los comerciantes advierten que la inseguridad impacta directo en su economía. Sergio Alberto Martínez Herrera, también locatario, indicó que las ventas cayeron a la mitad por la mala imagen, los fétidos olores del drenaje colapsado y el riesgo eléctrico por filtraciones. “Lejos de una imagen bonita, persisten problemas de fondo: malas instalaciones y nula vigilancia”, dijo.
Aunque confían en un repunte por el Día del Niño, Día de las Madres y Día del Maestro, exigen acciones inmediatas. Piden reactivar el módulo policiaco, rondines permanentes y coordinación con la Dirección de Seguridad Pública. También solicitan mantenimiento real al drenaje y a la red eléctrica, señalados como riesgos sanitarios y mortales tras accidentes previos.
Con más de mil 500 personas trabajando diariamente en el AFA, los locatarios advirtieron que si no hay respuesta, las pérdidas seguirán creciendo. “No pedimos lujos, pedimos poder trabajar sin miedo. La vigilancia no puede ser solo cuando hay visitas oficiales”, reclamó Juan López Arcos.
El mercado, considerado el más importante de Carmen y de Campeche, opera entre basura, aguas negras y temor. Para los vendedores, la solución empieza con una patrulla fija y termina con inversión real. Mientras, el grito es uno solo: seguridad permanente para volver a vender en paz.






