La primera Escuela de Perros Guía de México y América Latina, en Coyoacán, CDMX, está en riesgo de desaparecer por una crisis económica que arrastra desde 2015 y que se agravó con la pandemia.
Fundada en 1988 por Silvia Lozada Badillo, ciega desde los tres años, la institución ha formado 154 binomios persona-perro para México, Guatemala, Costa Rica y Chile y rehabilitado a más de 300 familias. Hoy sostiene a 60 perros en distintas etapas, atiende a 20 personas ciegas en rehabilitación y da empleo a 20 trabajadores entre entrenadores, biólogos, veterinarios y administrativos.
Si cierra, los canes quedarían sin hogar, advierten. Desde hace meses los recursos son mínimos. El IMSS bloqueó cuentas por pagos parciales, el SAT exige convenio en parcialidades y faltan fondos para croquetas, nómina, servicios, membresía internacional y mantenimiento. La inversión por perro desde crianza hasta jubilación es de un millón de pesos, cubierto con donativos.
La escuela lanzó la campaña Salvemos a la Escuela de Perros Guía en GoFundMe con meta final de 5 millones de pesos. La primera meta de 500 mil permitió comprar alimento y pagar SAT y graduación. Ahora busca un millón y medio para desbloquear cuentas, liquidar adeudos y formar cinco nuevos perros y rehabilitar a diez personas que pierden la vista.
Los perros no se venden, se entregan en comodato por ocho años tras curso de 28 días con cuota de mil a 20 mil pesos. Requisitos incluyen tener 18 a 55 años, estar rehabilitado en orientación y movilidad, trabajar o estudiar y contar con ingresos para mantener al can labrador o golden.
Donar en http://perrosguia.org.mx puede salvar la escuela que ilumina vidas con independencia y esperanza para personas invidentes en el país.





