La Iglesia católica mexicana expresó su rechazo a la prohibición de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, por parte de la Policía israelí. El Episcopado mexicano consideró este hecho como un «golpe a la libertad religiosa y a la sensibilidad de millones de fieles en el mundo» en el inicio de la Semana Santa.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y el custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, fueron impedidos de celebrar la misa en la iglesia del Santo Sepulcro. La Policía israelí argumentó que la decisión se tomó por razones de seguridad, a pesar de que la misa se habría celebrado con un grupo reducido de personas.
Reacciones y Declaraciones
- El Episcopado mexicano hizo un llamado urgente a detener la violencia y a rechazar el uso de la religión como justificación del conflicto.
- «La fe, la dignidad humana y la libertad religiosa deben ser siempre protegidas y promovidas», destacó el comunicado.
- El papa León XIV también se pronunció al respecto, afirmando que «la violencia solo engendra más violencia» y que «el camino para la paz pasa por la misericordia, el respeto y el reconocimiento del otro».
Apoyo Internacional
- La decisión de la Policía israelí fue condenada por líderes mundiales, incluyendo al presidente francés, Emmanuel Macron, y al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
- La comunidad internacional expresó su preocupación por la situación en Jerusalén y la restricción a la libertad religiosa.
La Iglesia mexicana se unió a la súplica para que cesen los enfrentamientos en Oriente Medio y se atienda con caridad a quienes sufren las consecuencias de la guerra. La situación en Jerusalén es un recordatorio de la importancia de proteger la libertad religiosa y promover la paz y la reconciliación.






