Poder y Critica | Redacción | Con la reciente visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a la capital, sorprendió a habitantes y visitantes con un recorrido exprés por la Explanada de la Bandera y el Bulevar Bahía, donde convivió de manera cercana con la ciudadanía, sin embargo la pregunta es porqué no estaba presenta la alcaldesa Yensunni Martínez, tampoco lo estuvo en la conferencia de prensa, ni en los recorridos que realizó con la gobernadora Mara Lezama.
Y no es para menos, es una muestra que la Presidenta de México, no tolera ni protege actos de corrupción, que en el caso de la Yensunni Martínez son probados: licitaciones a modo, contratos sin concursar, entregadas a empresas amigas, obras infladas en costos y un manejos discrecional de los recursos asignados, pero los más grave es que ahora multan y arrestan a los habitantes que se atrevan a rellenar un bache de los miles que hay en la ciudad para evitar un accidente.
El paseo de la presidenta Sheinbaum donde compartió saludos, fotografías y selfies con las familias que se encontraban en la bahía donde grabó breves mensajes de promoción turística en compañía de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, resaltando los atractivos naturales y culturales de Quintana Roo, es una muestra clara que ‘mejor de lejitos’ las pecadoras de Morena y que no respetan el decálogo de austeridad franciscana.
En contraste, la presencia de la mandataria federal en espacios públicos de Chetumal fue interpretada como una muestra de confianza y de la sólida relación política que mantiene con la gobernadora, con quien ha trabajado de manera conjunta en proyectos estratégicos para el sureste del país, más no así para Yensunni Martínez.
La alcaldesa tiene a Chetumal como la peor capital de México, ella esta catalogada como la peor presidenta municipal del país. Chetumal encabeza las ciudades violentas de la república mexica, la más sucia y con carentes servicios públicos. Yensunni Martinez es ejemplo descarado de corrupción e ineficiencia en todo México.
La última agresión contra sus gobernados se dio este domingo cuando se documentó en redes sociales lo que para muchos parecía un gesto de buena voluntad que terminó en una injusticia. Un vecino de la capital, cansado de esperar a que las autoridades repararan un bache frente a su casa, decidió rellenarlo por su cuenta para evitar accidentes. Sin embargo, en lugar de recibir un reconocimiento, fue sancionado con una multa de 5 mil pesos y arresto por 36 horas.
La situación ha generado indignación entre la ciudadanía, pues más allá de la sanción económica, se castiga la iniciativa de un ciudadano que buscaba mejorar las condiciones de su propia calle. En redes sociales, la crítica no se hizo esperar contra la presidenta municipal señalando que su gobierno muestra mano dura contra la gente común mientras ignora los problemas reales de la ciudad.
Lo más llamativo es que, pese a este tipo de abusos, más de diez mil votantes decidieron reelegirla, un hecho que para muchos refleja el descontento y la frustración hacia una parte del electorado.
Ahora, vecinos y usuarios de redes han propuesto cooperar entre todos para regresarle al ciudadano los 5 mil pesos que pagó de multa, como un acto de solidaridad frente a la arbitrariedad. “El karma llegará”, expresaron algunos, confiando en que la justicia social, tarde o temprano, se impondrá.
Este caso no solo habla de un bache en una calle de Chetumal, sino del gran bache que sigue existiendo entre la autoridad y la ciudadanía.
En las redes sociales que ahora es el termómetro de cómo se gobierna con eficiencia, se comenta que el desaire de la presidenta no es casualidad; es la consecuencia directa de una serie de fracasos y malas decisiones que han marcado la administración de Yensunni Martínez. Este desplante de alto nivel es un mensaje claro: el gobierno federal no está contento con el trabajo de la presidenta municipal.
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