En México la basura mueve más de 50 mil millones de pesos al año y, sin embargo, se quema en las calles. El ejemplo más crudo es el basurero del cerro El Huiteco, en Chilpancingo, que ardió durante seis semanas a partir del 18 de mayo pasado y evidenció el colapso del sistema.
El tiradero recibe 400 toneladas diarias y rebasó su vida útil hace seis años. Según Protección Civil estatal, el incendio fue provocado de manera dirigida y consumió 5 millones de litros de agua. Al 20 de junio llevaba 85% de control, pero a julio seguía con exhalaciones. El municipio declaró Emergencia Ambiental y Sanitaria por humo tóxico, cerró recolección en 650 colonias y habilitó celda temporal en Matlalapa.
«El basurero ha superado su capacidad y se ha convertido en un foco de infección», advirtió la Secretaría de Medio Ambiente estatal. Bomberos trabajan de 9 a 18 horas entre gases metano y puntos calientes subterráneos.
Mientras, el negocio se desperdicia. La Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac) calcula el mercado potencial del reciclaje en 3 mil millones de dólares, más de 59 mil millones de pesos. Inegi estimó en 51 mil millones el costo por degradación de residuos sólidos, similar al presupuesto del Seguro Popular. México genera 44 millones de toneladas anuales y solo recicla 11%, según el Instituto Nacional de Recicladores. El 95% de lo que llega a rellenos es recuperable: cartón a $1.50 el kilo, cobre a $60, aluminio a 1,000 dólares la paca de 700 kg.
La CDMX genera 8,500 toneladas diarias y gasta 2,800 millones en trasladarlas a Edomex y Morelos. Su apuesta Basura Cero busca reciclar 50% al 2030 con 405 millones de inversión. En Guerrero, ni siquiera hay a dónde llevarla.






