PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El líder norcoreano Kim Jong-un realizará la próxima semana una visita oficial a China para participar en un desfile militar en Beijing, con motivo del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Será la primera vez en seis años que Kim asista a un evento internacional de esta magnitud y su primer encuentro multilateral con otros líderes desde que asumió el poder en 2011.
La visita fue confirmada por ambos gobiernos y se da en un contexto de acercamiento estratégico entre Corea del Norte, China y Rusia. Además de Kim, al evento asistirán mandatarios de Irán, Bielorrusia, Cuba y Serbia, mientras que Estados Unidos y gran parte de Europa Occidental no estarán presentes, en medio de tensiones derivadas de la guerra en Ucrania.
Un frente común ante Occidente
El presidente chino, Xi Jinping, y el ruso, Vladímir Putin, también encabezarán la ceremonia. Analistas señalan que la presencia de Kim refuerza la imagen de un bloque geopolítico alternativo frente al eje formado por Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, países que en los últimos años han fortalecido su cooperación militar en respuesta a los ensayos armamentísticos de Pyongyang.
China, socio clave de Corea del Norte
Pese a su creciente cercanía con Rusia —que le ha proporcionado apoyo económico y militar a cambio de armamento para la guerra en Ucrania—, Kim busca mantener el respaldo de Beijing, que sigue siendo su principal socio comercial, al representar en 2023 el 97% de las exportaciones norcoreanas.
La reunión también podría servir para negociar acuerdos estratégicos, fortalecer su posición en la región y preparar celebraciones clave en Corea del Norte, como el 80 aniversario del Partido de los Trabajadores, previsto para octubre.
Proyección internacional y posibles reencuentros
Expertos sugieren que Kim aprovechará la visita para proyectar liderazgo internacional y enviar un mensaje a Washington. Incluso, algunos analistas no descartan que busque reabrir el diálogo con Donald Trump, con quien mantuvo cumbres en el pasado, en caso de que el republicano regrese a la Casa Blanca.






