PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz comenzó a reactivarse este miércoles, luego de que Irán y Estados Unidos acordaran un alto al fuego de dos semanas que incluye garantías para el “paso seguro” por esta ruta estratégica.
La vía, considerada clave para el comercio energético global, permanecía prácticamente paralizada desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, registrando una caída de hasta el 97% en su tráfico habitual.
De acuerdo con la plataforma de monitoreo marítimo MarineTraffic, ya se observan los primeros indicios de reactivación. “Cientos de buques” permanecen en la zona del golfo Pérsico, incluidos 426 petroleros, 36 embarcaciones de gas licuado de petróleo (GLP) y 19 de gas natural licuado (GNL), muchos de los cuales quedaron varados durante el cierre.
Entre los primeros movimientos registrados destaca el cruce del petrolero Daytona Beach, con bandera de Liberia, así como del granelero NJ Earth, propiedad de una naviera griega.
La reapertura responde a una de las principales exigencias de la comunidad internacional, especialmente del presidente estadounidense Donald Trump, quien había advertido sobre posibles represalias contra Irán en caso de no restablecer la circulación.
Impacto global del cierre
Antes del conflicto, entre el 20% y el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo —más de 20 millones de barriles diarios— transitaba por Ormuz, según datos de la UNCTAD.
Además, por esta ruta pasaba:
- El 20% del GNL mundial
- El 29% del GLP
- El 13% de productos químicos
- Un tercio del comercio marítimo de fertilizantes
El cierre provocó tensiones en los mercados energéticos, con alzas en los precios del crudo y temores de una crisis global, especialmente en Asia —destino de más del 80% de estos recursos— y Europa, que depende en un 35% de los suministros que cruzan esta vía.
Reanudación lenta y bajo riesgo
A pesar de la reapertura, el regreso a la normalidad será gradual. Antes del conflicto transitaban entre 120 y 140 buques diarios; durante marzo, la cifra cayó a apenas entre 4 y 6 embarcaciones.
Expertos advierten que factores como los protocolos de seguridad, restricciones de seguros y la cautela de las navieras podrían retrasar la recuperación total del flujo marítimo. Incluso, muchos operadores podrían esperar varios días antes de retomar operaciones con normalidad, ante la incertidumbre sobre la estabilidad de la tregua.
En este contexto, las próximas dos semanas serán clave para medir si el alto al fuego se consolida o si el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en un punto crítico para la seguridad energética mundial.






