La guerra entre Irán y Estados Unidos entró en una nueva y peligrosa fase monetaria. El régimen de los ayatolás anunció una recompensa de 30 mil dólares por cada soldado estadounidense que sea capturado o abatido, en medio de la escalada que ya dejó muertos en Jordania, Irak y el Golfo Pérsico.
El mensaje fue difundido por la televisión estatal iraní y replicado por el Cuartel General Central Khatam al Anbiya, el mando supremo de las Fuerzas Armadas de Irán. Según el comunicado, la recompensa aplica tanto para la entrega con vida de “pilotos enemigos” —principalmente tripulaciones de F-15E y F-16 que participan en los bombardeos— como para pruebas de derribo.
La oferta coincide con la nueva “ecuación definitiva” declarada por el comandante Ali Abdollahi Aliabadi: “Por cada ciudadano iraní martirizado, un miembro de las fuerzas estadounidenses irá al infierno. Les hemos preparado billetes de ida gratis al infierno”.
Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump respondió que Irán “pagará muchas veces más” por cada soldado muerto, tras confirmar tres bajas el pasado fin de semana: dos en ataques iraníes contra la base de Al Azraq en Jordania y una más por explosión de municiones en Irak, además de un militar desaparecido.
Analistas señalan que Teherán busca dos objetivos: incentivar a milicias aliadas en Irak, Siria y Yemen y cobrar venganza simbólica por el bloqueo naval que el CENTCOM mantiene sobre los puertos iraníes y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz.
Washington, por su parte, mantiene activo su programa Rewards for Justice, con hasta 10 millones de dólares por información sobre el líder supremo Mojtaba Jamenei y la cúpula de la Guardia Revolucionaria.
El Pentágono no ha confirmado oficialmente el caso del caza derribado en el suroeste iraní, pero reportes de Reuters indican un operativo de búsqueda y rescate en curso.






