La administración del presidente estadounidense Donald Trump inició las labores para la edificación de un nuevo tramo de 100 kilómetros de muro fronterizo en el estado de Arizona, obras que se desarrollan sobre territorio ancestral de la Nación Indígena Tohono O’odham a pesar de la oposición de la tribu.
La comunidad indígena interpuso recursos legales argumentando que la barrera de doble capa de acero y concreto —de nueve metros de altura— destruirá sitios sagrados, cementerios ancestrales y dividirá a sus familias radicadas en ambos lados de la frontera; sin embargo, una jueza federal desechó la demanda al determinar que no se acreditó una violación a su soberanía. Elementos armados y contratistas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) iniciaron las mediciones y la toma de muestras de suelo en el área con maquinaria pesada, mientras la tribu sostiene que la obra carece de justificación ante la reducción en las detenciones migratorias reportadas en la zona.






