Acosado por UEFA, Concacaf y Asia, Gianni Infantino encontró en Sudamérica el primer muro de contención para intentar salvar su presidencia de la FIFA.
La Conmebol anunció este jueves que no respaldará «ninguna actuación o procedimiento que se aparte de los mecanismos institucionales» para elegir presidente en marzo de 2027, un guiño directo a Infantino en plena crisis por su fallido plan de vender 49% del Mundial a inversores privados.
El suizo-italiano pretendía crear la filial FIFA Forward Enterprise para gestionar derechos comerciales de los Mundiales con un fondo externo por 4 mil 200 millones de dólares, prometiendo dividendos de 20 a 40 millones a cada federación. UEFA lo calificó de privatización encubierta y amenazó con boicot. La rebelión forzó a Infantino a retirar el plan y pedir disculpas en una cumbre de crisis en Rabat.
«La Conmebol valora la solidez institucional alcanzada bajo el liderazgo de Infantino», se sumó la AFA en un comunicado espejo al de México y Paraguay. El mensaje no es desinteresado. Sudamérica apuesta a que Infantino apruebe su pedido de ampliar el Mundial 2030 de 48 a 64 selecciones y mantenga los tres partidos inaugurales prometidos a Uruguay, Argentina y Paraguay por el centenario.
El respaldo sudamericano llega cuando Inglaterra y Albania retiraron oficialmente su apoyo e Infantino busca evitar un Congreso Extraordinario que requiere 43 firmas. Sin rival visible, el presidente se refugia en su base histórica: federaciones pequeñas de África y Asia dependientes del programa FIFA Forward.
Las candidaturas cierran el 18 de noviembre. Infantino insiste en que tenía 200 cartas de apoyo antes de la crisis. Ahora deberá reconquistarlas, empezando por Asunción.






