PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | La noticia de que Roberto Borge Angulo ha dejado el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) para refugiarse bajo el manto de la prisión domiciliaria en la Ciudad de México es una bofetada en la cara para cada ciudadano que sufrió los años de terror, saqueo y autoritarismo de su administración.
Es inaceptable que, tras años de despojo, persecución y el uso del aparato estatal para beneficio propio y de su círculo cercano, el exgobernador ahora pretenda disfrutar de la comodidad de un arresto domiciliario. La reciente absolución del delito de delincuencia organizada, que permitió este cambio en su medida cautelar, es un recordatorio amargo de las deficiencias en la procuración de justicia que siguen permitiendo que los poderosos evadan las consecuencias reales de sus actos.
El rastro de corrupción no se borra
Borge no gobernó; saqueó. Las denuncias son innumerables: desde el desvío millonario de recursos públicos hasta el descarado despojo de propiedades a empresarios y ciudadanos, quienes vieron cómo sus patrimonios eran arrebatados para quedar en manos de prestanombres, incluyendo familiares del propio exmandatario.
En este entramado de complicidades destaca la figura de Juan Pablo Guillermo Molina, su entonces secretario de Finanzas, quien, lejos de enfrentar con firmeza la justicia, ha sido señalado como una pieza clave en el desvío de recursos y la compra de terrenos mediante el uso de dinero del erario. Es una burla para el pueblo quintanarroense que mientras unos siguen pagando las consecuencias de esa época oscura, los responsables de la quiebra financiera y social del estado gocen de libertad o evadan la justicia.
Exigencia a la Presidenta Claudia Sheinbaum
Hoy, más que nunca, hacemos un llamado enérgico a la Presidenta Claudia Sheinbaum. Los ciudadanos exigimos que no se permita que la «prisión domiciliaria» sea un puente hacia la impunidad total. El pueblo de Quintana Roo merece que los responsables del desmantelamiento de su estado enfrenten procesos judiciales transparentes, rigurosos y sin privilegios.
Señora Presidenta, la justicia que no es ejemplar, no es justicia. No podemos permitir que quienes pisotearon la dignidad de un pueblo trabajador caminen de nuevo hacia la libertad, ni física ni técnica, sin haber pagado por el daño causado. ¡Que la justicia no sea una moneda de cambio para los corruptos! Quintana Roo exige que Roberto Borge Angulo regrese a prisión y que cada uno de sus cómplices, incluyendo a los que hoy lo acompañan en la impunidad, rindan cuentas ante la ley.






