La Iglesia Presbiteriana Nueva Jerusalén denunció el retiro injustificado de sus cámaras de seguridad por parte de autoridades municipales en Villahermosa. El pastor y miembros de la congregación señalaron que el equipo fue desinstalado sin previo aviso ni orden judicial, lo que deja vulnerable al templo y a los fieles.
Según el testimonio de los representantes de la iglesia, las cámaras habían sido colocadas por la propia congregación para vigilar accesos, prevenir robos y garantizar la seguridad de niños y adultos mayores que asisten a cultos y actividades comunitarias. “No estamos en contra de la autoridad, pero esto se hizo de forma arbitraria. Nadie nos explicó el motivo”, declaró el pastor.
Los líderes religiosos presentaron una queja formal ante el Ayuntamiento y solicitaron la devolución del equipo. Aseguran que las cámaras no invadían propiedad pública ni violaban la privacidad de terceros, pues solo enfocaban la entrada y el perímetro del inmueble. Además, pidieron que se respete la autonomía de las asociaciones religiosas para proteger sus instalaciones.
Autoridades municipales informaron que el retiro se realizó como parte de un operativo de reordenamiento de cableado y videovigilancia en la zona. Sin embargo, no mostraron documentación que acredite la intervención. Vecinos de la colonia respaldaron a la iglesia y pidieron claridad en el procedimiento.
La Iglesia Presbiteriana Nueva Jerusalén reiteró que colaborará con cualquier regulación, siempre que se haga con transparencia y respeto. “Solo queremos cuidar nuestra casa de oración. No tenemos nada que ocultar”, expresó un miembro del comité.
Mientras tanto, el templo permanece sin videovigilancia. La congregación confía en que el diálogo con el Ayuntamiento permita resolver el caso y que se restablezcan las medidas de seguridad que ellos mismos instalaron.






