El gobierno de Guatemala abrió la puerta a operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en su territorio, una decisión que ya genera reacciones en la región y eleva la presión diplomática entre países vecinos.
El presidente Bernardo Arévalo confirmó este martes que firmó un memorándum de entendimiento con el Departamento de Defensa estadounidense para permitir el ingreso temporal de tropas, realizar ejercicios de adiestramiento y fortalecer tareas de interdicción contra el narcotráfico y la trata de personas. El acuerdo, según el mandatario, no implica la instalación de bases permanentes y estará vigente por dos años, con posibilidad de renovación.
“La cooperación se dará bajo pleno respeto a la soberanía nacional y con mando guatemalteco en todas las operaciones. El objetivo es profesionalizar a nuestras fuerzas y golpear a las estructuras criminales que usan nuestro territorio como corredor”, declaró Arévalo en conferencia de prensa desde el Palacio Nacional de la Cultura.
El documento autoriza el despliegue de hasta 300 efectivos estadounidenses por rotación, el uso compartido de la Base Aérea del Sur en Retalhuleu y vuelos de vigilancia no tripulados en la frontera con México y Honduras. También incluye capacitación en ciberdefensa y respuesta a desastres naturales.
La decisión llega tras meses de acercamientos con Washington y en medio de una escalada de violencia ligada al Cártel de Chiapas y al Cártel Jalisco Nueva Generación en la frontera guatemalteca. Solo en 2025, el Ministerio de Gobernación reportó un aumento de 40% en incautaciones de cocaína y 22 enfrentamientos armados en San Marcos y Huehuetenango.
La medida desató respuestas inmediatas. El gobierno de Nicaragua calificó el acuerdo como “una amenaza a la estabilidad regional” y convocó al Consejo Permanente de la OEA para discutirlo. Honduras expresó “preocupación” y pidió garantías de que las operaciones no cruzarán sus límites territoriales. El Salvador respaldó a Guatemala y adelantó que buscará un esquema similar.
En México, la Secretaría de Relaciones Exteriores indicó que “da seguimiento puntual” al tema y que mantendrá comunicación con Guatemala para “evitar desequilibrios en la frontera sur”. Organizaciones civiles guatemaltecas alertaron sobre riesgos de violaciones a derechos humanos y exigieron al Congreso fiscalizar cada operación.
Analistas en seguridad señalan que Washington busca reforzar su presencia en el Triángulo Norte ante el avance de China y Rusia en infraestructura y puertos en la región. “Guatemala se vuelve pieza clave del nuevo tablero. El costo será mayor presión de sus vecinos”, explicó la investigadora Carmen Rosa de León, de IEPADES.
El primer ejercicio conjunto, denominado “Centinela Maya”, está programado para marzo de 2027 y se enfocará en combate al crimen transnacional en la selva de Petén. Arévalo insistió en que la población civil no verá patrullajes conjuntos en ciudades: “Esto es quirúrgico, no es militarización”.
Mientras tanto, legisladores de oposición anunciaron que citarán al ministro de la Defensa para que explique los alcances del acuerdo. La bancada oficialista defiende que la medida era “urgente” ante la infiltración de cárteles.
Con esta decisión, Guatemala se suma a Panamá y Colombia como socios operativos de http://EE.UU. en el continente, reconfigurando el mapa de cooperación militar en Centroamérica y dejando al resto de países frente a un nuevo escenario de presión geopolítica.






