El actor y director Daniel Giménez Cacho estrenó anoche en la Cineteca Nacional el documental Tinta bajo fuego, donde explora las motivaciones íntimas de cinco periodistas mexicanas que cubren narcotráfico, feminicidios y corrupción pese a amenazas, desplazamiento y atentados.
El proyecto, filmado entre 2023 y 2025 en Sinaloa, Veracruz, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, combina entrevistas, material de archivo y recreaciones sonoras de llamadas de intimidación. Giménez Cacho explicó que la idea nació tras el asesinato de Lourdes Maldonado en 2022: “Quise entender qué sostiene a alguien cuando sabe que cada nota puede ser la última”.
Los testimonios
María Teresa Montaño, de Culiacán, relata cómo reportea con un botón de pánico y un chaleco antibalas que pesa 4 kilos. “Si me callo, ganan ellos”, dice. Fátima Chávez, de Chilpancingo, narra que salió dos veces de su estado y regresó “porque nadie más iba a contar a las desaparecidas de la sierra”. El documental también incluye a la fotoperiodista Alicia Fernández, quien cubrió 14 funerales de colegas y aun así volvió a la calle con cámara.
Entre los hallazgos, Giménez Cacho destaca tres motores comunes: el sentido de responsabilidad con las víctimas, la rabia convertida en oficio y una red de cuidados entre reporteras que incluye claves, casas seguras y fondos comunes para seguridad.
Cifras y contexto
Artículo 19 documentó 163 periodistas asesinados en México de 2000 a marzo de 2026, 17 de ellos mujeres. El 89% de los casos sigue impune. La Relatoría de Libertad de Expresión de la ONU acompañó el estreno y llamó a aprobar la Ley General de Protección a Personas Periodistas antes de junio.
Estreno y gira
Tinta bajo fuego tendrá funciones gratuitas del 22 al 27 de abril en la Cineteca, Cinemanía Loreto y el CCU de Puebla. Después iniciará una gira por 30 universidades con foros. Las ganancias por taquilla irán al Fondo de Emergencia de Periodistas de Quinto Elemento Lab.
Al cierre, Giménez Cacho pidió un minuto de silencio por las 31 reporteras desplazadas solo en 2025 y dijo que el documental no busca héroes, sino entender “la decisión diaria de no soltar el teclado”.






