Después de años de distancia, críticas cruzadas y diferencias internas, Vicente Fox y Felipe Calderón volvieron a aparecer juntos bajo las siglas del PAN. El reencuentco se dio en un evento partidista donde ambos exmandatarios compartieron escenario con la dirigencia blanquiazul, en un gesto que busca cerrar heridas y reagrupar fuerzas rumbo a los próximos procesos electorales.
La relación entre Fox, Calderón y el PAN se había desgastado desde que dejaron la presidencia. Señalamientos públicos, desencuentros con dirigencias estatales y posturas distintas sobre el rumbo del partido marcaron su distanciamiento. Incluso en elecciones pasadas, ambos optaron por mantenerse al margen de la estructura oficial panista, lo que generó especulaciones sobre una ruptura definitiva.
Ahora el mensaje es otro. En su reaparición, Fox y Calderón coincidieron en la necesidad de unidad para enfrentar al partido en el gobierno. Hablaron de experiencia, institucionalidad y de la responsabilidad que tienen como exjefes del Ejecutivo para sumar al proyecto panista. La dirigencia nacional, por su parte, les abrió las puertas y destacó que su trayectoria aporta peso político y reconocimiento.
El acto no pasó desapercibido. Militantes de distintas generaciones se dieron cita para ver juntos a quienes gobernaron México entre 2000 y 2012. Para unos fue un símbolo de reconciliación; para otros, una jugada estratégica para mostrar músculo ante la militancia y ante la opinión pública.
Analistas coinciden en que la reaparición conjunta busca enviar dos señales: hacia adentro, que el PAN puede cerrar filas pese a sus divisiones; hacia afuera, que los expresidentes siguen siendo figuras activas con capacidad de convocatoria.
Fox y Calderón dejaron claro que no aspiran a cargos, pero sí a influir en la ruta del partido. Tras años de distanciamiento, su regreso al escenario panista marca un nuevo capítulo para Acción Nacional, que apuesta por la unidad como bandera para recuperar terreno.






