PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | A una semana de la tragedia en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, donde una pipa de gas explotó causando la muerte de 20 personas, la fiscal capitalina, Bertha María Alcalde Luján, dio a conocer nuevos detalles sobre la trayectoria de la unidad siniestrada.
De acuerdo con la investigación, el vehículo había partido de Tuxpan, Veracruz, tras ser cargado, y se dirigía a una gasera en Tláhuac, en la Ciudad de México. Durante el trayecto por la carretera federal México–Texcoco, el conductor Fernando Soto Munguía —quien falleció el pasado 16 de septiembre— intentó incorporarse a la autopista México–Puebla.
En ese punto, explicó la fiscal, el chofer perdió el control en una curva, impactándose primero contra un muro de contención y, tras reorientar la unidad, volvió a chocar en un segundo punto. El golpe provocó una fractura de alrededor de 40 centímetros en la parte frontal izquierda del contenedor, lo que ocasionó la fuga de gas.
El hidrocarburo se expandió en un radio de 180 metros, dentro del cual se generó la chispa que detonó el incendio.
Las autoridades continúan con las indagatorias para deslindar responsabilidades y esclarecer las condiciones mecánicas y de seguridad en que operaba la unidad.






