El boxeo mexicano está de luto. Eduardo Lamazón, analista, comentarista y ex secretario general del Consejo Mundial de Boxeo, falleció este lunes a los 69 años. Aunque las causas de su muerte no han sido reveladas, su partida deja un vacío profundo entre aficionados, narradores y protagonistas del pugilismo.
Nacido en Buenos Aires, Argentina, el 2 de diciembre de 1956, Lamazón llegó a México hace más de 50 años y encontró en el país un hogar y su gran pasión: el boxeo. Inició en 1974 transmitiendo radio en la época dorada de Carlos Monzón, a quien acompañó por Europa. En México se convirtió en “Don Lama” o “Lama Lamita”, la voz que por más de dos décadas explicó con elegancia las tarjetas de puntuación en TV Azteca, al lado de Julio César Chávez y Carlos Aguilar.
Más allá de los micrófonos, fue pieza clave del CMB. Trabajó 24 años como secretario ejecutivo durante la presidencia de José Sulaimán, participando en la elaboración de reglamentos y la organización de grandes combates. “No podría haber vivido esta vida maravillosa sin el Consejo Mundial y sin José Sulaimán”, dijo en entrevista.
La noticia la confirmó el propio Aguilar: “Con mucha tristeza informo la partida de Eduardo Lamazón… te extrañaré siempre”. Chávez también se despidió: “Mi querido amigo, te voy a extrañar mucho. Fue un honor compartir contigo en esta vida, te quiero”.
En redes sociales se difundió un mensaje póstumo escrito por Lamazón: “Hoy no me dirijo a ustedes con un adiós, sino con un profundo y sincero hasta luego. México no fue solamente el lugar donde desarrollé mi pasión por el boxeo; fue el país que me abrió las puertas cuando más lo necesitaba, que me dio un hogar durante 50 años y un sentido de pertenencia que marcó mi vida para siempre”.
Mauricio Sulaimán, presidente del CMB, lo recordó como parte de su familia: “Llegó de Argentina para estar junto a mi papá por 24 años y fue parte de nuestra familia siempre”.
Lamazón creó la “Tarjeta Lamazón”, herramienta para puntuar asaltos, y fue un referente de análisis crítico y apasionado. Su estilo narrativo, su conocimiento y su cariño por México lo volvieron entrañable para generaciones que crecieron escuchándolo cada sábado.
Descanse en paz “Don Lama”. El ring, la televisión y el boxeo mexicano no volverán a sonar igual. Que no se acopie su legado: las grandes voces, como las grandes peleas, son eternas.





