PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | La euforia mundialista en México ha dejado una huella de luto y preocupación. Tras confirmarse que el saldo de personas fallecidas durante las celebraciones por el Mundial 2026 ascendió a cinco, organizaciones de la sociedad civil han alzado la voz para exigir una transformación profunda en la política pública de prevención y regulación del consumo de alcohol.
El saldo de la fiesta
La Secretaría de Salud capitalina, encabezada por Nadine Gasman, confirmó el incremento a cinco víctimas mortales en el marco de las festividades en la Ciudad de México. El operativo sanitario desplegado por la autoridad ha reportado cifras alarmantes:
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3,563 atenciones médicas brindadas desde el inicio de la justa deportiva.
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93 traslados de urgencia a hospitales.
Las organizaciones civiles han criticado la opacidad en el reporte de las autoridades respecto a las causas específicas de estos decesos, señalando que estos incidentes no son hechos aislados, sino la consecuencia de una falta de control estructural.
El llamado de las organizaciones
Durante un encuentro en la capital, agrupaciones como Salud Justa, RASA y Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud presentaron un frente común para demandar una estrategia nacional integral. Su postura se aleja del prohibicionismo absoluto, enfocándose en la regulación efectiva y la prevención:
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Medidas insuficientes: RASA cuestionó la eficacia de la «ley seca», calificándola como una medida reactiva y temporal que no ataca la raíz del problema.
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Normalización peligrosa: Alonso Robledo, vocero de RASA, advirtió que la sociedad ha normalizado erróneamente el vínculo entre el fanatismo deportivo y el consumo excesivo de alcohol, el cual alimenta la violencia doméstica y conductas machistas en el espacio público.
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Falta de planeación: Las ONGs enfatizaron que las ciudades sede contaron con ocho años para diseñar estrategias de seguridad y salud que protegieran a la ciudadanía durante los festejos, un tiempo que, aseguran, no se aprovechó para fortalecer la cultura de consumo responsable.
Hacia una política de salud pública
La exigencia de las organizaciones es clara: el Gobierno debe dejar de tratar el alcoholismo como un problema administrativo y abordarlo como un problema de salud pública y seguridad humana. El reclamo llega tras la derrota de la selección nacional ante Inglaterra, evento que marcó el fin de una serie de operativos que, según las asociaciones, no lograron salvaguardar la integridad de los aficionados.
Este llamado pone contra las cuerdas a las autoridades locales y federales, quienes enfrentan la presión social de implementar regulaciones más estrictas que trasciendan el contexto de los eventos masivos y reduzcan los riesgos permanentes asociados al consumo de bebidas alcohólicas en México.





