PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Alemania, Francia y Reino Unido elevaron el tono contra Irán al advertir que están dispuestos a adoptar “medidas defensivas proporcionales” para salvaguardar sus intereses y los de sus aliados, en coordinación con Estados Unidos. La postura quedó plasmada en un pronunciamiento conjunto del bloque conocido como E3, integrado por Emmanuel Macron, Keir Starmer y Friedrich Merz, quienes exigieron a Teherán detener lo que calificaron como ataques indiscriminados en la región.
El mensaje europeo marca un giro relevante en el conflicto, al abrir la posibilidad de una participación más activa de las principales potencias militares del continente tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Francia y Reino Unido, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y potencias nucleares, mantienen presencia militar en Medio Oriente, mientras que Alemania, en proceso de fortalecimiento de sus capacidades defensivas, se ha alineado de forma más estrecha con Israel.
En el comunicado, los líderes señalaron que acciones de Irán han puesto en riesgo tanto a personal europeo como a civiles, y advirtieron que podrían actuar para neutralizar la capacidad de lanzamiento de misiles y drones desde su origen. La preocupación no es solo diplomática: una base naval francesa en Abu Dabi fue atacada con drones —sin víctimas— y también se registraron agresiones contra instalaciones internacionales en Irak y Jordania donde hay presencia alemana.
En este contexto, Macron confirmó que Francia está preparada para desplegar recursos militares adicionales y ordenó el traslado del portaaviones de propulsión nuclear Charles de Gaulle al Mediterráneo, acompañado por fragatas y su grupo aéreo. Además, anunció el envío de cazas, sistemas de defensa antiaérea y el despliegue de una fragata frente a Chipre, tras ataques con drones en zonas estratégicas.
Desde Londres, Starmer subrayó que el Reino Unido no participó en los bombardeos iniciales, aunque sí autorizó el uso de bases británicas por parte de fuerzas estadounidenses para operaciones defensivas limitadas, enfocadas en interceptar amenazas antes de su lanzamiento.
Mientras tanto, en Washington, Donald Trump afirmó que la ofensiva continuará hasta debilitar por completo las capacidades militares de Irán, al tiempo que consideró que cualquier posibilidad de diálogo llega “demasiado tarde”. Autoridades estadounidenses reportan cientos de objetivos atacados en coordinación con Israel en los primeros días de la operación.
Organismos internacionales han alertado sobre el impacto humanitario del conflicto. La ONU advirtió de un posible efecto dominó en la región, mientras que la Media Luna Roja iraní reporta cientos de víctimas fatales. La escalada también ha provocado desplazamientos y ataques cruzados en países vecinos, ampliando un escenario de alta tensión que ya involucra a múltiples actores regionales e internacionales.
Con este posicionamiento, Europa deja claro que su papel en la crisis podría pasar de la contención diplomática a una implicación más directa, en un conflicto que amenaza con redefinir el equilibrio de seguridad en Medio Oriente.






