Los gobiernos de Estados Unidos y China hicieron públicas listas recíprocas de exenciones y reducciones arancelarias que abarcan un valor aproximado de 30 mil millones de dólares en importaciones para cada nación, en una medida orientada a aminorar la tensión comercial y estabilizar el flujo económico bilateral.
La medida abarca 1,619 partidas presentadas por el Ministerio de Comercio de China —entre las que destacan carbón, productos agrícolas, insumos para el cuidado personal, madera y equipo médico—, las cuales migrarán en más de un 90 % hacia esquemas arancelarios de nación más favorecida bajo los lineamientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Por su parte, la representación comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer, consignó 77 categorías de bienes de consumo no sensibles, tales como vajillas, juguetería, fuegos artificiales, artículos deportivos y adornos navideños.
Aunque el entendimiento formaliza además la extensión por dos meses de la tregua arancelaria vigente y establece la creación de un grupo de trabajo bilateral en materia agrícola, sectores tecnológicos y estratégicos clave —como semiconductores, vehículos eléctricos y baterías— permanecieron al margen del convenio. Analistas del sector señalan que, pese al impacto positivo para el comercio minorista e insumos primarios, el alcance general del pacto mantiene reservas frente al volumen total del déficit comercial y las investigaciones en curso sobre capacidad industrial.






