PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En los municipios de Quintana Roo, el nombre de Rafael Marín circula cada vez con mayor frecuencia en conversaciones cotidianas, donde familias, comerciantes y vecinos destacan una percepción compartida de cercanía y confianza.
Su gran perfil político se mantiene presente entre los quintanarroenses como un referente que genera expectativa. Pero sobre todo, reconocimiento entre amplios sectores de la población.
En Cancún, particularmente en zonas de alta densidad habitacional, se percibe una relación estrecha con la ciudadanía. Habitantes de diversas colonias —entre ellas áreas como la región 221— expresan clara afinidad y una identificación que se ha ido fortaleciendo con el tiempo, consolidando una base social que rebasa lo local y se proyecta hacia todo el estado.
Este respaldo ciudadano se inserta en el contexto del proceso de transformación que vive el país bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum. En ese marco, la figura de Marín es vista por simpatizantes como parte de una continuidad política que busca afianzar los principios de la Cuarta Transformación en una entidad estratégica.
Así, más allá de coyunturas, lo que se observa es una construcción sostenida de apoyo social. La percepción en torno a Rafael Marín no solo se mantiene, sino que crece, impulsada por una narrativa de confianza y expectativa que encuentra eco en distintos rincones de Quintana Roo, donde su nombre se asocia cada vez más con una presencia sólida y en expansión.

























