PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En el primer trimestre de este año, el diputado de Movimiento Ciudadano, Javier Osante Solís, se subió a la Tribuna del Congreso del Estado a criticar el gobierno de Joaquín Díaz Mena en diferentes rubros, por lo que legisladores de Morena lo interpelaron para recordarle sus excesos cuando estaba en el PRI y que su «jefa», la exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco.
Durante los asuntos generales, el expriísta inició su intervención para de, manera burlona, mandarle saludos al mandatario estatal. Luego, hizo un «corte de caja» sobre los primeros meses de su administración, asegurando que no tiene rumbo, reprime marchas sociales y no hay quien controle su política interna.
Pero sobre todo, como si él nunca hubiera estado en el PRI, arremetió contra Díaz Mena asegurando que hizo alianza con funcionarios de gobiernos anteriores que son corruptos y que sólo saben «mamar dinero del pueblo».
De hecho, Osante dijo que muchos de esos políticos entran sin un peso al gobierno y en seis meses se compran un coche nuevo y se gastan su «sueldito» en restaurantes del norte de la ciudad
Fue entonces que el diputado de Morena, Bayardo Ojeda Marrufo, solicitó la voz para rectificaciones y alusiones personales, recordándole que cuando ambos fueron legisladores en el 2010, constató como Ivonne Ortega metió al Congreso a los «chiquidiputados» que se la vivían en excesos.
Dijo que se trató de un lamentable y triste episodio de la política yucateca, en la que diputados priístas como Javier Osante, Alberto Escamilla y Carlos «chelito» Carrillo tenían veintitantos años, pero ya manejaban Mercedes Benz y Audis.
«Esos chiquidiputados se empezaron a hacer de dinero, se iban a las discos del norte a pedir (champagne) Moet, se iban a hacer videos con millonarios y hasta viajaban a Las Vegas. Se volvieron ricos mamando del erario público», sostuvo.
Otro que se subió a la Tribuna fue el morenista Alejandro Cuevas Mena, quien recordó que durante el gobierno de Ivonne Ortega se abandonó el Museo de la Civilización Maya de Yaxcabá en el monte, obra que costó cientos de millones de pesos. Dijo que junto como el Hospital de Ticul, nunca los inauguró.
Enojado, Javier Osante lo interpeló para sostener que el entonces secretario de Obras Pública de ese gobierno priísta, Francisco Torres Rivas, ahora esta en Morena al frente de la Japay.
En respuesta, Alejandro Cuevas declaró que su «jefa», Ivonne Ortega, robaba mucho dinero, pero ahora Yucatán tiene un gobernador honesto que no va a permitir actos de corrupción.
También la diputada de Morena, Naomi Peniche López, enfatizó que el gobierno de la expriísta se caracterizó por sus gastos, abusos, deudas y saqueos.
«Y hay un dato muy importante que usted debe tener muy cerquita en casa, el Gran Museo del Mundo Maya, por el que pagamos un millón de pesos al día, gracias a la deuda que cargamos nosotros», le recalcó a Osante.
Por último, le enfatizó al diputado de Movimiento Ciudadano que esa obra se construyó con una deuda innecesaria y absurda de 20 años, que sólo sirvió para el ego de la exgobernadora.
Ese breve recuento de daños de Ivonne Ortega se repite en todo Yucatán, en cada reunión se recuerdan los excesos de la ex priísta, sobrina del dos veces gobernador del estado, Víctor Cervera Pacheco, quien al paso de los años logró conseguir gracias a padrinos políticos ser diputada, senadora, alcaldesa y gobernadora del estado y ahora una de las directivas más fuertes dentro de Movimiento Ciudadano.
Sin embargo, durante su trayectoria gubernamental, los escándalos, su amistad con artistas, el dejar que los funcionarios hicieran lo que se les pegara la gana y que los hizo nuevos millonarios fueron sin duda años turbulentos, donde la palabra corrupción se posicionó como nunca en la entidad.
Obras inconclusas como el Hospital de Ticul, el elefante blanco que costó cientos de millones de pesos como el Gran Museo del Mundo Maya. Y no se debe olvidar el tema del Isstey, donde precisamente durante su período gubernamental se ordenó que las mujeres tenían que trabajar 30 años para poderse jubilar.
Fue precisamente en su período gubernamental que empezó la desaparición de los dineros de esta institución y para tapar estas irregularidades se ofrecían de manera regular acciones y actividades rimbombantes.
Con ella, el Estado sufrió una baja considerable en sus finanzas, quedó a deber mil 938 millones de pesos a las arcas hacendarias de Yucatán, hecho que nadie ha cuestionado y por lo cual, se convirtió en una de las mujeres más ricas de la Península.
La trayectoria oscura de Ivonne Ortega y no menos polémica, en nada le impidió llegar a la gubernatura y mantenerse en absoluta impunidad, fue por eso que al finalizar su gestión sembró a su «ahijado» político, Rolando Zapata Bello, para que le cuidara las espaldas, misión que desempeñó a la perfección.
El pueblo no olvida que Ivonne Ortega dejó una enorme deuda pública, obras inconclusas, promesas no cumplidas, obras inexistentes y que fue acusada del desvío de recursos, manejos irregulares, nepotismo y como si no fuera suficiente, dejó a Yucatán con una deuda pública de más de mil 900 millones de pesos.
Cuando Ortega Pacheco recibió el control del Estado de manos de Patricio Patrón Laviada, la deuda pública era de apenas 300 millones de pesos y ella la aumentó junto a Rolando Zapata Bello, llegando a 7 mil 3 millones 390 mil 970 pesos.
En ese entonces declaró tener ingresos netos anuales dos veces más altos que el entonces Presidente Enrique Peña Nieto, de acuerdo a su declaración patrimonial; los yucatecos conocieron que tenía ingresos netos anuales por 5 millones y medio de pesos.
Declaró tener tres casas y un terreno en Dzemul, otra en Mérida y una casa y un departamento en la Ciudad de México; tres autos, joyas por valor de un millón 200 mil pesos, obras de arte por millón y medio, menaje de casa por 600 mil, tres cuentas bancarias en Banorte y un fondo de inversiones.
Entre las obras infladas e inconclusas que dejó en su momento, figuró la construcción del Hospital de Tekax, cuya puesta en marcha tendría que esperar casi cinco años después de concluir su gestión, pero además del despilfarro de millones de pesos, Ivonne dispuso discrecionalmente de decenas de plazas de médicos y enfermeras previstas para dicho nosocomio.
Los yucatecos tampoco olvidan su nepotismo: colocó a su entonces cuñado, Héctor Cabrera Rivero, como subsecretario de Gobierno; a Cornelio Aguilar Puc, esposo de su hermana, la diputada federal priista Guadalupe Ortega Pacheco, como delegado del Fovissste; a Minelia Canto Lara y a su hermana Lucía, primas de Ivonne, las nombró delegada del Instituto Nacional de las personas Adultas Mayores y delegada de la Comisión
Nacional Forestal, respectivamente. Domingo Argimiro Ortega Graniel, también primo de Ortega Pacheco, tras el abierto apoyo de su parienta, ganó la Presidencia Municipal de Dzemul.
Su desempeño como Gobernadora fue tan criticado, que inclusive quien sería su sucesor, Rolando Rodrigo Zapata Bello, del mismo partido político, aprovechó esa situación para hacerla su principal lema de campaña: el combate a la corrupción e impunidad, y ofreció llamar a cuentas a Ivonne y recuperar el dinero desviado. Pero todo era un teatro entre ambos.
Los yucatecos no olvidan sus “informes ciudadanos” que fueron verdaderas fiestas en las que Ivonne no escatimó gastos para lucir los mejores vestidos y mostrarse como una reina, como una gran anfitriona ante sus invitados, siempre celebridades y políticos de muy alto nivel como Galilea Montijo, Edith González, Roxana Castellanos, Silvia Pinal, Carmen Salinas, Vicente Fox y Martha Sahagún, Wendy Braga, Roberto Hernández Ramírez, Manlio Fabio Beltrones y líderes sindicales como Marco Antonio Bernal y Víctor Flores, además de gobernadores del PRI y funcionarios del gabinete presidencial.
Con millones del Erario, otorgó apoyo publicitario a TV Azteca y Televisa, lo que le valió tener espacios en dichos medios para presumir sus logros. Su debilidad por los festejos, los políticos y la farándula, resultaron evidentes cuando trascendió que por encargo de la entonces Gobernadora, Televisa habría cobrado a Yucatán 10 millones de dólares (180 millones de pesos) por un promocional con motivo del Bicentenario.
En redes sociales, Ortega Pacheco comenzó a despotricar en contra del partido que le había dado todo. Desde una presidencia municipal en el municipio de Dzemul, Yucatán, diputaciones locales y federales, la gubernatura de Yucatán, hasta la secretaría general del PRI a nivel nacional, del partido que la dejó desfalcar y hundir a Yucatán. Fracasó en su intento de ser candidata a la presidencia de la República, renunció al PRI y se fue a Movimiento Ciudadano.
Hoy, la ex mandataria tiene colocado en el gobierno morenista piezas que empieza a mover para debilitar al actual gobernador. Las traiciones tienen nombre y apellido: el diputado Javier Osante Solís es solo la punta del iceberg.










