Ismael «El Mayo» Zambada, de 76 años, continúa recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn (MDC), a más de una semana de haber sido condenado a cadena perpetua, sin que el Buró Federal de Prisiones (BOP) haya definido su destino final.
El cofundador del Cártel de Sinaloa fue sentenciado el pasado 20 de julio por el juez federal Brian Cogan, del Distrito Este de Nueva York, tras declararse culpable desde agosto de 2025 de dirigir una empresa criminal continua y conspiración RICO. Además de la prisión vitalicia, se le ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares.
Durante la audiencia, Zambada apareció con el cabello totalmente blanco, uniforme caqui, camiseta naranja y visibles dificultades para caminar y sentarse. Su defensa lleva meses intentando evitar que sea enviado a la ADX Florence, en Colorado, la supermax donde purga su condena Joaquín «El Chapo» Guzmán bajo aislamiento extremo.
Desde el 6 de julio, su abogado Frank Pérez solicitó formalmente que la Corte recomiende su traslado a un Centro Médico Federal, proponiendo FMC Butner en Carolina del Norte, FMC Rochester en Minnesota o MCFP Springfield en Missouri. Según el memorando, el capo padece diabetes tipo 2, gota, problemas severos de rodillas que han requerido drenajes, uso de prótesis y silla de ruedas, y demencia en fase temprana diagnosticada en el propio MDC.
La Fiscalía se opuso, argumentando que aún mantiene «leales» fuera de prisión y que representa un riesgo de seguridad. El juez Cogan optó por no recomendar un penal específico, pero pidió al BOP tomar en cuenta su edad y estado de salud. Por ley, la decisión final recae en el BOP.
La defensa argumentó que Zambada aceptó la cadena perpetua sin juicio, sin apelaciones y sin colaborar, ahorrando millones al sistema, y que enviarlo al mismo penal que a El Chapo desincentivaría futuras declaraciones de culpabilidad.






