El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió firmemente la proliferación de centros de datos de inteligencia artificial (IA) a través de un mensaje en su red social Truth Social. En su pronunciamiento, calificó a estas instalaciones como «la gallina de los huevos de oro» para el crecimiento local y advirtió que frenar su expansión retrasará económicamente a las comunidades y favorecerá el avance tecnológico de China.
La postura del mandatario se da en un contexto de creciente oposición social y política en diversas entidades estadounidenses, donde la población y autoridades locales han promovido moratorias por el impacto ambiental y el encarecimiento de la energía.
«La única razón por la que las comunidades de todo Estados Unidos no deberían querer centros de datos es que quieran terminar siendo atrasadas y pobres. Si quieren tener éxito y ser ricas, con impuestos mucho más bajos y empleos por todas partes, que dejen reinar a los centros de datos (…) Si matamos a la gallina de los huevos de oro, solo ustedes mismos tendrán la culpa. China no podría estar más contenta con este movimiento».
Inversión corporativa y resistencia comunitaria
El debate nacional sobre la infraestructura para el desarrollo de la inteligencia artificial refleja un contraste entre las proyecciones tecnológicas y las preocupaciones locales:
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Inversión de las grandes tecnológicas: Gigantes como Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle prevén destinar más de 750 mil millones de dólares en 2026 para la expansión de su infraestructura de procesamiento en la nube e IA.
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Proyectos frenados: En Estados Unidos operan alrededor de 4 mil centros de datos; sin embargo, al menos 75 proyectos proyectados para 2026 han sufrido retrasos o bloqueos por moratorias municipales.
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Impacto en recursos: La alta demanda de energía y de agua para enfriamiento constante de los servidores ha provocado que más del 70 % de la ciudadanía se oponga a la edificación de estas instalaciones en sus localidades, ante el temor de incrementos en los recibos de luz.
La controversia ha permeado la agenda política tanto de demócratas como de republicanos, convirtiéndose en un tema central de debate de cara a las elecciones legislativas.





