Grupos delictivos que operan en Yucatán han comenzado a utilizar drones y sistemas clandestinos de videovigilancia para espiar a las corporaciones policiales y anticiparse a operativos, reveló una investigación de Sol Yucatán basada en información del Gabinete de Seguridad.
De acuerdo con el reporte, la nueva modalidad va más allá del tradicional «pitazo» de infiltrados: ahora emplean drones de vigilancia aérea para monitorear desplazamientos policiales, puestos de control y zonas estratégicas. También se han retirado cámaras instaladas en la vía pública que no pertenecían a vecinos ni a la SSP.
La SSP Yucatán ha asegurado al menos una decena de drones y más de 150 cámaras atribuidas a células criminales, que habrían montado una red paralela emulando al C5 estatal.
Una de las hipótesis de la escalada tecnológica es el distanciamiento entre la SSP y fuerzas federales, ya que la Federación no notifica al estado operativos de gran escala, lo que ha permitido detenciones de líderes criminales escondidos en la entidad y decomisos importantes. Los grupos buscarían obtener información de primera mano antes de esos operativos.
Yucatán, pese a mantener uno de los índices delictivos más bajos del país, enfrenta ahora este reto de modernización del crimen organizado en su forma de hacer inteligencia.





