PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Primero lo anunció para 2025. El Malecón de Carrizal, esa obra que debía devolverle a la ciudad un frente de agua digno, un espacio público que uniera historia y modernidad a orillas del río. Pasó el año. No hubo cimientos. No hubo corte de listón. Solo silencio administrativo. Luego lo reprogramó para 2026. Hoy, a mitad de octubre, mientras las lluvias recientes convirtieron otra vez varias colonias en lagunas temporales, el Malecón sigue siendo una promesa suspendida en el aire húmedo de Tabasco y como lo advirtió este medio, Yolanda Osuna Huerta sería candidata a una Diputación Federal para buscar inmunidad ante el saqueo que realizó a las arcas del ayuntamiento de Centro, dejando en el abandono calles, parques y alumbrado público colocando a Villahermosa como una de las ciudades más inseguras de México. ‘De Ratera a Diputada’, consignamos y el tiempo nos dio la razón.
Con todo cinismo, a horas de cerrarse la inscripción a las coordinaciones distritales federales de Morena, Osuna Huerta, presidenta municipal de Centro, confirmó que ya se registró para competir por la coordinación del Distrito 4. Lo hizo, dijo, “con convicción y serenidad”. No pedirá licencia. Continuará al frente del Ayuntamiento mientras avanza el proceso interno de su partido. “Ya hice mi registro a la coordinación distrital del 4 por Centro, Tabasco”, declaró. La frase sonó serena. El contexto, sin embargo, es cualquier cosa menos tranquilo.
Osuna Huerta llega a este momento después de administrar un presupuesto acumulado estimado en más de 19 mil 500 millones de pesos a lo largo de cinco años fiscales, desde 2022 hasta lo que va de 2026. Es una cifra colosal para un municipio. Y, sin embargo, la rendición de cuentas sobre cómo se ha gastado ese dinero permanece opaca para gran parte de la ciudadanía. No hay, en el discurso oficial, un balance detallado y accesible que explique por qué tantas vialidades siguen llenas de baches, por qué el drenaje colapsa con cada temporal fuerte y por qué obras emblemáticas como el Malecón de Carrizal no han avanzado más allá del anuncio.
En septiembre y lo que va de octubre de 2026, la alcaldesa ha mantenido una agenda de inauguraciones. Ha puesto en marcha y entregado obras en La Lima, en El Manzano de Playas del Rosario, en la calle Florida. En Atasta de Serra y la Ciudad Deportiva se reconstruyeron banquetas, guarniciones y pavimento hidráulico por más de siete millones de pesos. En La Manga I y La Manga III se rehabilitaron vialidades y se construyeron rampas para personas con discapacidad, con una inversión superior a 5.3 millones, en beneficio de más de seis mil doscientos habitantes.
En la Cerrada 25 de la colonia Florida se reconstruyó la vialidad con pavimento hidráulico y banquetas integradas al parque Cuauhtémoc, por más de 2.6 millones. En el marco de la Expo Construcción 2026, la administración destacó una inversión consolidada superior a los 162 millones de pesos en más de sesenta obras.Son números reales. Obras concretas. Pero en las calles de Villahermosa el contraste es visible. Los baches no han desaparecido. Los socavones reaparecen después de cada lluvia. O sea, incremento su presencia en las calles y hace campaña con recursos del muncipio, con dineros del pueblo. El doble discurso, la honestidad de no robar y no mentir se cae cuando hace proselitismo con obras etiquetadas, no para campaña.
El suministro de agua sigue siendo irregular en varias zonas. Y a principios de este mismo octubre, cuando las precipitaciones superaron los 72 milímetros en solo dos horas, el sistema de cárcamos que las autoridades municipales habían declarado en “operación normal” no resistió. Colonias como Torno Largo, Gaviotas Sur, Gaviotas, Sector Armenia, Coquitos y El Censo se anegaron. En la calle Peredo y en Sánchez Magallanes el agua alcanzó medio metro y, en puntos críticos, un metro.
Avenidas principales como Ruiz Cortines y Francisco Javier Mina se volvieron intransitables. En Tamulté hubo autos varados con personas atrapadas en su interior. El vaso Cencali se desbordó. Lo que días antes se había descrito como “afectaciones menores” se convirtió en el paisaje habitual de una ciudad que no logra dominar su relación con el agua.
Ese mismo paisaje alimenta el rechazo popular que rodea a la alcaldesa. Encuestas de la firma Mitofsky la ubicaron, durante la primera mitad de 2026, entre las alcaldesas con menores niveles de aprobación del país. Estudios de GobernArte reflejaron respaldos inferiores al 40 por ciento. Medios locales e investigaciones de opinión, documentan un descontento persistente por deficiencias en servicios públicos y por presuntas irregularidades administrativas.
En abril de 2026, una comerciante enfrentó públicamente a funcionarios municipales acusando corrupción en el cobro de permisos de pirotecnia. La percepción de muchos vecinos es que en el Ayuntamiento de Centro abunda la mala atención, la indiferencia y el desorden.
Quienes acuden a Obras Públicas, al Registro Civil, a Protección Ambiental, a Fiscalización o a Atención Ciudadana suelen encontrarse con la misma respuesta: los directores están ocupados. La Contraloría Interna es señalada de archivar quejas.
Periodistas locales reportan desdén cuando solicitan información en Comunicación Social. “Pueden publicar lo que quieran”, les han respondido. La frase resume, para muchos, una actitud de soberbia que se ha extendido desde los mandos altos hasta los empleados de ventanilla.
En este clima de insatisfacción, Osuna Huerta se enfrenta a un contendiente de peso en el proceso interno de Morena: el diputado local Marcos Rosendo Medina Filigrana. Ambos se registraron el mismo día, el 4 de octubre de 2026. Ninguno pedirá licencia. Medina Filigrana aporta una trayectoria larga y profunda en el morenismo tabasqueño. Fue secretario de Gobierno del estado y diputado federal en la LXV Legislatura. Conoce el trabajo legislativo federal y mantiene nexos sólidos con las bases del partido. Sus críticos lo acusan de “chapulineo” y de formar parte de “los mismos políticos de siempre”, esos que saltan de un cargo a otro sin abrir espacio a rostros nuevos. Pero su experiencia y su estructura territorial lo convierten en un rival real. Especialistas locales advierten que podría imponerse si la disputa se decide por militancia organizada y no solo por reconocimiento de nombre.
Las posibilidades de Osuna Huerta no dependen únicamente de su popularidad personal la convocatoria del partido establece criterios estrictos de equidad de género. Si la Comisión Nacional de Elecciones determina que el Distrito 4 debe reservarse obligatoriamente para una mujer o para un hombre, esa decisión puede pesar más que cualquier encuesta local.
Lo que pesa, sobre todo, es el saldo de su gestión. Ya va hacia el final de su segundo mandato. Ha administrado miles de millones de pesos. Ha inaugurado decenas de obras. Y, aun así, el Malecón de Carrizal no existe, los baches persisten, la inseguridad y las inundaciones siguen marcando la vida cotidiana de miles de familias. El rechazo popular no es un rumor abstracto: se expresa en las encuestas, en las quejas diarias, en las calles anegadas y en la sensación extendida de que el Ayuntamiento trata a los ciudadanos como trebejos y no como dueños del espacio público.
En política, las promesas no se miden por la solemnidad con que se anuncian, sino por el concreto que se vierte y por el agua que se controla. Yolanda Osuna Huerta ha decidido apostar por un salto a la diputación federal mientras aún no concluye el periodo para el que fue electa. Lo hace con serenidad, según sus palabras. Pero en Villahermosa, donde el río y la lluvia no perdonan, la serenidad de los anuncios choca cada día con la realidad de las calles. Y esa realidad, hasta ahora, no le ha dado la razón. A nosotros si, saltará de ratera a Diputada.






