Entre flores blancas, globos azules y el llanto de quienes lo acogieron como hijo, este lunes familiares y vecinos despidieron a Luis, el adolescente de 14 años que falleció la madrugada del domingo 3 de mayo en un incendio registrado en una vivienda del fraccionamiento Bosques de Tarimoya, al norte del puerto de Veracruz.
El fuego comenzó alrededor de las 5:00 horas en la casa marcada con el número 2 de la calle Bosques de América. En el interior dormían cuatro jóvenes: tres menores y uno de 21 años. Vecinos relataron que escucharon gritos y vieron salir a dos de ellos por sus propios medios. Luis no logró escapar. Bomberos Municipales y Protección Civil sofocaron las llamas en la planta baja, pero al ingresar encontraron al menor sin signos vitales.
Luis había sido alojado desde agosto de 2025 por la familia Mora Cruz, que lo conoció cuando trabajaba como vendedor en la Plaza de la Tecnología. Huérfano de madre y con un entorno familiar vulnerable, el menor halló en esa casa un refugio. “No era una carga; era tranquilo, amable y tenía ganas de estudiar”, contó Mercedes Mora, quien lo cuidaba como a un hijo. En noviembre la familia rentó la vivienda de Bosques de Tarimoya y Luis vivía ahí de forma intermitente. En agosto cumpliría 15 años.
La noche del siniestro, la mayoría de la familia estaba a dos cuadras, en casa de un pariente, porque les habían cortado el agua. Solo Luis, el joven de 21 años y un niño de 8 permanecían en el inmueble. Cuando inició el fuego, los vecinos intentaron apagarlo con cubetas y corrieron a la estación de bomberos de Nuevo Veracruz. “Nos dijeron que no tenían reporte”, reclamó Rubí, vecina del lugar.
El Ayuntamiento, encabezado por la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo, lamentó el deceso y aseguró que la familia recibe apoyo integral, psicológico y social. La Fiscalía abrió una carpeta de investigación para determinar las causas; hasta ahora se desconoce qué originó el incendio.
Este domingo, mientras el cuerpo de Luis era velado, la casa lucía chamuscada, con el marco de la ventana derretido y las paredes cubiertas de hollín. Ahí, donde empezaba a construir una vida, se apagó la suya. Que no se acopie el olvido: Luis era un niño trabajador que solo buscaba una familia.






