La capital veracruzana enfrenta una racha de robos con violencia a tiendas de conveniencia, casas de empeño y pequeños negocios que no cede, pese a los operativos desplegados por fuerzas estatales, municipales y federales.
Solo este viernes, un hombre armado ingresó a la tienda X24 de la avenida Antonio Chedraui Caram, en la colonia Lázaro Cárdenas. Con pistola en mano, amenazó a la cajera, la obligó a entregar el efectivo y huyó en cuestión de minutos. La empleada activó el botón de pánico y sufrió una crisis nerviosa; paramédicos del grupo Escorpión la atendieron por el shock. Policía Estatal acordonó la zona y revisó cámaras, pero el responsable no fue localizado.
El caso se suma a una lista que crece cada semana. Durante los primeros meses de 2026, sucursales de Fasti, Oxxo y X24, además de negocios particulares, han sido blanco de delincuentes que actúan con el mismo patrón: ingresan, amagan con armas de fuego, vacían las cajas y escapan antes de que lleguen las patrullas. En abril, dos sucursales de Fasti fueron atracadas en menos de 48 horas: una en 20 de Noviembre e Insurgentes y otra en Jardines de Xalapa, mientras elementos policiacos custodiaban una procesión religiosa.
Empresarios y trabajadores denuncian que los operativos, cateos y la estrategia “Segurichat” coordinada con Guardia Nacional y SSP no han frenado la incidencia. Aunque el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que el robo a negocio en Xalapa no ha crecido respecto a 2025, los asaltos violentos se concentran en horarios de baja afluencia y con uso de armas, lo que eleva el riesgo para el personal.
La Fiscalía General del Estado reconoció en febrero que la delincuencia organizada también presiona a pequeños comerciantes para instalar máquinas tragamonedas o pagar “cobro de piso”, y realizó 15 cateos donde aseguró 180 de esos aparatos. Pese a ello, los atracos a mano armada persisten.
Comerciantes del Centro Histórico, colonias Indeco Ánimas, Jardines de Xalapa y Lázaro Cárdenas piden patrullajes permanentes y respuesta inmediata a los reportes. “Tememos que las pérdidas económicas deriven en agresiones físicas”, advierten. Ante la falta de vigilancia constante, han optado por instalar cámaras y compartir videos entre vecinos para alertarse.
Mientras, las autoridades reiteran que los operativos continúan y llaman a denunciar, aunque los responsables de los últimos asaltos siguen prófugos y la sensación de inseguridad se extiende entre quienes atienden mostradores en la ciudad.





