PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | «La Mafia Verde» aparte de ser la máxima expresión de la corrupción en Quintana Roo, son cínicos y sufren amnesia, ahora resulta que el regidor Fernando Muñoz Calero asegura que no contrató los servicios del artesano Marco Antonio para que le labrara una serie de escudos del PVEM, logos del escudo mexicano y del Tucán Verde y asegura que no debe 230 mil pesos que reclama el artesano
En su defensa y con apoyo de medios y escribanos al servicio de «La Mafia Verde», el Regidor playense y a través de un comunicado dirigido a la opinión pública, señaló sin sustento y como un abuso de confianza por parte de un artesano local, a quien desde este lunes hay una campaña difamatoria en su contra acusándolo de extorsionar pues no es el primer político que tiene que denunciar después de que no lo quieren responder y pagar por su trabajo.
Los hechos, según explica «La Barbie Verde», se remontan a una solicitud de apoyo por parte del ciudadano Marco Antonio, quien se acercó a su oficina argumentando dificultades económicas que ponían en riesgo sus herramientas de trabajo.
Ante la situación, Muñoz Calero decidió respaldarlo mediante la compra de diversas piezas de artesanía y ante los embates de las redes sociales donde no lo bajan de rata y exigen que pague lo que debe y asesorado por la Cúpula Verde que aún sigue festejando a ‘los novios de la mafia verde dice:
«En los últimos días han circulado señalamientos que considero importante aclarar de frente y con total transparencia. Hace un tiempo, el artesano Marco Antonio se acercó a mí solicitando apoyo, argumentando que había empeñado sus herramientas de trabajo y que, de no pagar ese mismo día, las perdería. Como siempre he hecho, decidí respaldarlo comprándole varias piezas de su trabajo…
«Posteriormente, él mismo me comentó que, en agradecimiento, quería regalar algunas piezas adicionales. En su momento le expresé que no era necesario; sin embargo, insistió en entregarlas y se recibieron de buena fe».
Y acusa extorsión: » Tiempo después, de manera sorpresiva, comenzó a reclamar esas mismas piezas como si fueran un adeudo, por lo que le fueron pagadas con normalidad. Más adelante, acudió nuevamente a mi oficina con piezas de mayor tamaño; se le indicó con claridad que ya no se realizarían más compras. Aun así, insistió en dejarlas en resguardo en lo que encontraba un comprador»
Se dice amenazado: «Hoy, derivado de esta situación, he recibido mensajes incluso de carácter amenazante, además de que ha acudido a diversas instancias y medios de comunicación exigiendo un supuesto pago que supera los 200 mil pesos, lo cual carece completamente de sustento».
Ante los medios zalameros y al servicio de «La Mafia Verde», con voz temblorosa y casi al borde las lágrimas dijo: «He recibido también múltiples muestras de respaldo, así como testimonios que señalan que este tipo de situaciones no es un caso aislado….Siempre he actuado de buena fe, apoyando a quien se acerca con una necesidad real», al tiempo que hacia la señal del corazón con ambas manos.
En un cambio brusco de actitud, con voz de hombre e índice de fuego lanza su amenza: «Pero también es importante poner un alto cuando se intenta abusar de esa confianza»
Y nuevamente como Walther Mercado, con la mano el pecho y un ademán de bailarina española agradeció la atención y difusión de la «extorsión», así como las muestras de respeto y solidaridad recibidas.
Inmediatamente puso pies en polvorosa de la Sala de Regidores para ir con la cúpula verde a seguir con el recalentado de la fiesta por la entrega del millonario anillo de compromiso de «Los Novios de la Mafia Verde».
El actuar trácala de Fernando Muñoz es conocido en Playa del Carmen, como representante de «La Mafia Verde», negocia, tramita permisos, medioambientales ante las instancias municipales.
Lucra con programas sociales y reparte enseres domésticos, sillas de rueda bastones, triciclos y medicamentos, que son de apoyos federales y estatales, porque como buenos mafiosos, lucran con el dolor y sufrimiento del pueblo con apoyo de la mafia incrustada en Morena.







