PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Cuando se acaban los privilegios, los que se dicen opositores se convierten en críticos recalcitrantes, cuando les afectas el bolsillo a quienes se dicen honestos y servidores del pueblo con el ejemplo, cambian, se radicalizan y despotrican contra quienes presuntamente le están dañando su cartera, tal es el caso de la Síndica de Tulum, Rifka Queruel Nussbaum, quien en la última sesión de cabildo denunció sin sustento, presuntas irregularidades en la Cuenta Pública 2025.
“Los tulumnenses merecen cuentas claras y no simulaciones”, aseguró Queruel Nussbaum, quien votó en contra de la iniciativa impulsada por el presidente municipal, pero lo que no dijo es que se ha negado a firmar tres actas de Cabildo y una sesión de COPLADEMUN, ese es su saldo como Síndica, que se volvió crítica después de que llegaron los recortes salariales.
A partir de ese momento la Síndico encontró su vocación opositora. De la noche a la mañana despertó combativa, cuestionadora, fiscalizadora. Eso es exactamente lo que deberían hacer todos los integrantes del Cabildo: vigilar, exigir, fiscalizar, el pequeño e insignificante detalle es que esa voz tan valiente y tan decidida apareció justo cuando le tocaron el bolsillo a ella y a su equipo. Ni antes, ni después. Justo entonces.
En diversas participaciones la síndico ha señalado que nadie se ha acercado a dialogar con ella, dejando entrever una generosa apertura a la negociación. ¿Negociar qué? Si su postura, según sus propias palabras, es la defensa de la ciudadanía, ¿Qué es exactamente lo que se negocia con quien defiende al pueblo? ¿La defensa del pueblo tiene un precio?
La Síndico señala con insistencia que el trabajo no se hace, o que se hace mal; sin embargo, habría que revisar el espejo antes de señalar ventanas ajenas.
El Reglamento Interior del Ayuntamiento del Municipio de Tulum es bastante claro al respecto. Su artículo 54 establece que el acta de cada sesión deberá ser firmada por quienes participaron en ella y por el secretario general del Ayuntamiento, una vez aprobada por el pleno.
También dice que los acuerdos y resoluciones tomados no perderán validez aunque los participantes se abstengan de firmar. Puedes no firmar, pero el acta vale igual.
El artículo 61, por su parte, refuerza la obligación: el acta deberá ser firmada por las personas integrantes del Ayuntamiento que participaron en la sesión. No es sugerencia, es obligación.
Y si Queruel Nussbaum lleva tres actas de Cabildo y una sesión de COPLADEMUN sin firmar, algo esta buscando, algo está pidiendo. Con la misma tranquilidad con la que exige a los demás que cumplan con sus funciones, ella ha decidido que las suyas son optativas.
Pero si hay que decir que el pueblo al dice defender, le paga paga más de 90 mil pesos mensuales por el cargo de síndico municipal, lo corrector sería es que quien lo ocupa firme las actas que le corresponden, asista a los comités en los que participa y ejerza sus funciones con la misma energía con la que exige a los demás ejercer las suyas.
La postura combativa es bienvenida. La oposición propositiva, también. Pero cuando esa combatividad aparece solo después de un recorte y se sostiene negándose a firmar documentos oficiales mientras se exige diálogo, la voz opositora pierde su esencia democrática.
Realmente la voz opositora de la Síndica es por un interés del pueblo o es una presión para que le devuelvan sus canonjías y sus prebendas a ella y su equipo
Por lo pronto el Cabildo de Tulum ya aprobó acuerdos para mejorar la administración y la transparencia, con el objetivo de asegurar un buen manejo de los recursos y que las obras beneficien a la ciudadanía.









