PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La Suprema Corte de Justicia de la Nación inició su renovada etapa con rituales indígenas que integraron símbolos prehispánicos y espiritualidad ancestral. En la zona arqueológica de Cuicuilco se consagraron los bastones de mando, seguidos por una ceremonia pública frente al tribunal: médicos tradicionales purificaron a los nueve ministros con copal, caracolas y ofrendas. Cada uno recibió su bastón de mando, acompañado de plegarias a los cuatro puntos cardinales y deidades como Tonantzin y Quetzalcóatl, como signo de compromiso con la justicia comunitaria. El ritual refuerza un vínculo simbólico entre el nuevo sistema judicial y los pueblos originarios.
Rafa Marín dialoga con jóvenes de Chetumal sobre participación social y compromiso comunitario
En un encuentro de diálogo y convivencia con jóvenes de la capital del estado, Rafa Marín compartió reflexiones sobre la...






