La Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) reportó que ya regularizó el 70% de las tomas clandestinas de agua potable detectadas en Tabasco, un problema que por años afectó la presión de la red y el suministro a colonias populares.
La directora general de CEAS, Miren Eukene Vicente Ertze, explicó que desde enero de 2025 se implementó un operativo de verificación en los 17 municipios, con prioridad en Centro, Cárdenas, Comalcalco y Huimanguillo. De las 2,110 conexiones irregulares ubicadas, 1,477 ya cuentan con contrato formal y medidor instalado, integrándose al padrón de usuarios. “El objetivo es recuperar caudal y evitar fugas que provocan desabasto”, señaló.
El diagnóstico de CEAS reveló que muchas tomas clandestinas alimentaban salones de fiesta, purificadoras, albercas y viviendas construidas sobre líneas de conducción que terminaban aplastadas o cortadas, como ocurrió en El Cedro, Nacajuca. “Al conectarse sin permiso, disminuyen la presión y dejan sin agua a los vecinos que sí pagan”, detalló Gildardo García Rodríguez, director de Operación y Control de Calidad del Agua.
La regularización forma parte del compromiso 47 del Gobierno del Pueblo para renovar la infraestructura hidráulica. En el primer semestre de 2026, CEAS ejecuta 19 obras de agua potable, drenaje y saneamiento con una inversión de 273.3 millones de pesos, beneficiando a 214,220 tabasqueños. Destacan la rehabilitación de potabilizadoras en Cárdenas, Huimanguillo, El Mango y Oxiacaque, con 86 millones de pesos, y el mantenimiento de pozos en Tecolutilla, C-34 y Bicentenario, con 16.6 millones.
Además, se atendieron 1,472 fugas en zonas urbanas y rurales para garantizar continuidad del servicio. La meta es alcanzar el 100% de regularización antes de diciembre, mediante convenios de pago y jornadas itinerantes de contratación.
“Antes heredamos plantas en ruinas y redes colapsadas. Hoy tenemos potabilizadoras certificadas y mejor recaudación”, afirmó Vicente Ertze. El organismo exhortó a la población a denunciar conexiones ilegales y evitar la compra de pipas a particulares, pues el agua no regulada representa riesgo sanitario.
Que no se acopie el desorden: con medidores y contratos, CEAS busca que cada litro cuente y llegue a quien lo necesita.






