PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El estado de Campeche atraviesa una crisis ambiental severa debido a la acelerada pérdida de sus selvas y bosques, advirtió Luis Antonio Martínez Yáñez, director de Desarrollo Forestal Sostenible de la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía (Semabicce). De acuerdo con datos recientes, la tasa de deforestación en la entidad ya supera las 26 mil hectáreas anuales, un aumento preocupante en comparación con las 22 mil registradas hace dos años.
Los municipios más afectados son Candelaria, Escárcega, Champotón y Hopelchén, donde comunidades como Iturbide han perdido completamente su cobertura forestal. La expansión de la agricultura extensiva y la ganadería han sido los principales factores que impulsan el cambio de uso de suelo, lo que amenaza con agravar aún más la crisis ambiental en la región.
Impunidad ante delitos ambientales
A pesar de los esfuerzos por documentar y denunciar estas actividades, los delitos ambientales continúan impunes debido a vacíos legales y a que su persecución corresponde al ámbito federal. Martínez Yáñez explicó que, aunque se han entregado expedientes a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y esta los ha turnado a la Fiscalía General de la República (FGR), los procesos se encuentran estancados.
Ante esta situación, el funcionario propuso la creación de una fiscalía ambiental especializada, que permita atender de manera más eficiente los delitos contra los recursos naturales, enfocándose en la protección de bosques y selvas sin depender de los procedimientos federales que han resultado ineficaces.
Falta de incentivos y riesgo de sequías
Martínez también destacó la necesidad de cambiar la percepción de las comunidades respecto a la conservación de los recursos naturales. Mientras en estados como Quintana Roo se han implementado con éxito esquemas de manejo forestal sustentable, en Campeche prevalece el desánimo debido a la falta de incentivos económicos legales, lo que ha llevado a muchas personas al mercado negro de madera.
Además, advirtió que la sequía en las aguadas, fuentes naturales de agua esenciales para la fauna local, podría agravarse en los meses de abril y mayo. Aunque la Reserva de la Biosfera de Calakmul aún mantiene humedad y vegetación, otras zonas ya enfrentan una alarmante escasez hídrica.
Alternativas económicas, clave para frenar la deforestación
Martínez Yáñez concluyó que, sin alternativas económicas viables ni una legislación más estricta, la deforestación seguirá en aumento. “Un bosque sano es menos vulnerable a incendios, pero mientras no genere ingresos para las comunidades, la tala indiscriminada continuará”, advirtió.






