PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Tras décadas de depender del sector energético, el estado de Campeche impulsa una estrategia para reorientar su desarrollo económico, apostando por el fortalecimiento del campo, la seguridad y la infraestructura.
La gobernadora Layda Sansores ha planteado un cambio de enfoque que, sin abandonar la actividad petrolera, prioriza la producción local de alimentos y la reducción de importaciones. Como parte de esta visión, destaca la construcción de una planta pasteurizadora considerada entre las más modernas del país, integrada al denominado “Plan Campeche”, que busca reactivar la vocación agrícola y ganadera de la entidad.
A este esfuerzo se suma una inversión de mil millones de pesos destinada a caminos sacacosechas y maquinaria, con el objetivo de facilitar la comercialización de productos del campo y mejorar la conectividad en zonas rurales.
En materia de seguridad, la administración estatal reporta un incremento en la fuerza policial, que pasó de 80 a mil 800 elementos. De acuerdo con la mandataria, esto ha permitido posicionar a Campeche entre las entidades con mejores indicadores en el país. Dentro de las acciones implementadas destaca el programa Zazil, enfocado en la prevención y atención de la violencia contra las mujeres mediante visitas periódicas de elementos policiales.
En el rubro de infraestructura energética, el gobierno estatal avanza en la instalación de campos fotovoltaicos en Champotón y Ciudad del Carmen, además de proyectar la entrada en operación de un gasoducto hacia finales de año, con el fin de garantizar el suministro y atraer inversiones.
Las autoridades reconocen que, pese a su riqueza petrolera histórica, el estado enfrenta rezagos en servicios básicos. Por ello, la estrategia actual busca diversificar la economía y traducir estos proyectos en mejores condiciones de vida para la población, apostando por un modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible.






