En una noche cargada de tensión política y lluvia, Bulgaria conquistó por primera vez el Festival de Eurovisión con Bangaranga, el himno dance de la cantante DARA, que arrasó tanto en jurado como en televoto para sumar 516 puntos y dar la sorpresa en la edición 70 del certamen.
La artista búlgara, que regresaba tras tres años de ausencia del país por problemas económicos, impuso una puesta en escena cyberpunk, bases electrónicas aceleradas y una coreografía que conectó con el público joven. Los jurados profesionales le dieron 204 puntos y el televoto añadió 312, sellando una victoria sin fisuras en el Wiener Stadthalle ante más de 16.000 espectadores.
El triunfo llegó en medio de protestas. Miles de personas se manifestaron horas antes de la final bajo el lema “Ningún escenario para el genocidio”, rechazando la participación de Israel por la ofensiva en Gaza. Durante la gala, el israelí Noam Bettan quedó segundo con 343 puntos tras recibir 220 del televoto, pese a los abucheos y las banderas palestinas que ondearon en la arena. Al terminar su actuación, Bettan gritó “Am Yisrael Chai”, lo que avivó más las consignas.
La edición 2026 será recordada como la más polémica. Cinco países —España, Irlanda, Países Bajos, Islandia y Eslovenia— boicotearon el festival y no enviaron candidatura, dejando la cifra de participantes en 35, la más baja desde 2003. RTVE no emitió la gala y programó en su lugar La Casa de la Música, mientras proyectaba un mensaje: “No hay espacio para la indiferencia. Paz y Justicia para Palestina”.
Rumanía fue tercera con 296 puntos, seguida de Australia e Italia. DARA, tras levantar el micrófono de cristal, dijo que Bangaranga “significa el momento en que decides vivir tu amor y no tu miedo”. Agradeció a Viena y aseguró que era un sueño ganar.
Con el triunfo, Bulgaria deberá decidir si asume la organización de 2027, un reto que el país no afrontaba desde su última participación en 2022. La Unión Europea de Radiodifusión defendió separar cultura y política, pero las protestas y el boicot dejaron claro que el conflicto en Oriente Medio marcó el ritmo de Eurovisión.






