Jon Bon Jovi protagonizó una noche emotiva y de preocupación en el Madison Square Garden. El líder de la banda detuvo su concierto del jueves 23 de julio tras 90 minutos y 14 canciones al reconocer que no podía seguir por un fuerte dolor.
“Lo siento, estoy dolorido y no están recibiendo lo mejor de mí. No tiren sus boletos, voy a encontrar una solución”, dijo el cantante de 64 años antes de despedirse. “Esta noche voy a tener que darme un respiro”.
Era el octavo de los nueve shows de la residencia del Forever Tour en el Garden, la gira que marca su regreso tras cuatro años alejado por una cirugía reconstructiva de cuerdas vocales en 2022. El músico había logrado volver con un aforo completo de 20 mil personas por noche desde el 7 de julio.
Visiblemente afectado, adelantó el cierre con “Livin’ on a Prayer”, acompañado por Pat Monahan, vocalista de Train, quien subió como invitado. El público terminó de cantar el himno mientras Bon Jovi, con lágrimas, pedía ayuda: “Sé que los estoy decepcionando y no es propio de mí hacer algo así. Vamos a hacer una canción más y voy a necesitar su ayuda… tengo que parar porque me duele muchísimo”.
Un portavoz de la banda confirmó después a Rolling Stone y People que Bon Jovi lucha contra una severa infección sinusal que le impidió continuar.
La banda aseguró que la residencia “ha sido una alegría” y que pronto habrá información sobre la reprogramación. Por ahora se mantiene en pie el último show en Nueva York, el domingo 26 de julio, antes de viajar a Europa para presentarse en Dublín, Edimburgo y Wembley en agosto y septiembre.






