Un profesor de educación secundaria fue asesinado a balazos este martes al interior de un plantel educativo ubicado en el municipio de San Blas Atempa, en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. El atentado generó el despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad y el desalojo total de la comunidad escolar.
El occiso fue identificado como Leví Peralta Regalado, de 44 años de edad, quien se desempeñaba como coordinador académico del centro educativo y era dirigente local del magisterio en la región. Peralta Regalado fue agredido a disparos por sujetos armados que irrumpió en las instalaciones de la Escuela Secundaria Técnica número 69. Tras la agresión, la víctima fue trasladada a bordo de una unidad policiaca hacia un hospital del ISSSTE en Tehuantepec, donde más tarde falleció a causa de las lesiones.
Actuación de la Fiscalía y condena magisterial
Ante los hechos, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) movilizó a un grupo multidisciplinario de la Agencia Estatal de Investigaciones y peritos de Alto Impacto para acordonar el sitio, procesar los indicios y trazar las líneas de investigación orientadas a dar con los agresores. Hasta el momento no se registran personas detenidas ni se ha precisado el móvil del ataque.
Por su parte, integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) expresaron su condena enérgica por el homicidio de su agremiado y exigieron a las autoridades ministeriales el pronto esclarecimiento del caso y el castigo a los responsables.
Antecedentes de violencia en planteles educativos
El crimen contra el docente en Oaxaca ocurre en un contexto de recurrencia de hechos violentos registrados en instalaciones escolares del país en fechas recientes:
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1 de octubre (Torreón, Coahuila): Dos exalumnos ingresaron armados a un plantel secundario, causando la muerte de la subdirectora y dejando heridas a cuatro personas más.
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Meses previos (Lázaro Cárdenas, Michoacán): Un estudiante de 15 años perpetró un ataque a tiros en un colegio privado que derivó en la muerte de dos maestras.
Aunque las corporaciones de seguridad no han establecido conexiones directas entre los distintos eventos, la sucesión de agresiones mortales dentro de escuelas ha llevado a las autoridades federales y estatales a reforzar los esquemas de vigilancia y coordinación en las inmediaciones de los centros educativos.






