PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez fue condenado este viernes a 12 años de prisión domiciliaria por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal. La jueza Sandra Heredia, del Juzgado 44 Penal del Circuito de Bogotá, emitió la sentencia en primera instancia, convirtiendo a Uribe en el primer exmandatario del país en ser penalmente condenado.
La sentencia, adelantada antes de la lectura oficial programada para la tarde, impone además una multa de más de 3.400 millones de pesos colombianos (aproximadamente 822 mil dólares) y la inhabilitación para ejercer cargos públicos por más de ocho años. El cumplimiento de la pena será en su residencia ubicada en Rionegro, Antioquia, desde donde será monitoreado por las autoridades judiciales.
El caso, conocido como el “juicio del siglo” en Colombia, se originó en 2012 cuando el propio Uribe presentó una denuncia contra el senador Iván Cepeda, acusándolo de manipular testigos. Sin embargo, la Corte Suprema descartó la denuncia contra Cepeda y decidió investigar al expresidente por el mismo delito.
Durante el proceso, se acreditó que tres testigos clave —Juan Guillermo Monsalve, Carlos Enrique Vélez y Eurídice Cortés— habrían sido objeto de presiones para modificar sus testimonios. Por esta razón, la jueza calificó el caso como concurso homogéneo y heterogéneo, lo que permitió agravar la pena.
La condena se desglosa en 91 meses de prisión por el delito de soborno, aumentada en 29 meses por el número de testigos implicados, sumando 120 meses. A esto se añadieron dos años más por el delito de fraude procesal, estableciendo una sentencia total de 144 meses, es decir, 12 años.
Uribe, de 73 años y líder del partido Centro Democrático, fue absuelto de un tercer cargo relacionado con soborno simple. Su defensa ha anunciado que apelará la decisión ante el Tribunal Superior de Bogotá, por lo que el fallo aún no es definitivo.
La decisión judicial ha generado un amplio debate en el país, tanto por el impacto político como por el precedente que sienta en la justicia colombiana. Diversos sectores han reaccionado con sorpresa, ya que la condena supera incluso las peticiones iniciales de la Fiscalía.
Este histórico fallo marca un giro en el panorama político colombiano, al involucrar a una de las figuras más influyentes de las últimas décadas, cuya gestión presidencial fue determinante en la política de seguridad y lucha contra grupos armados ilegales.






