El colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y China provocó el miércoles una riada devastadora que hasta este viernes 28 de agosto deja 584 muertos —579 en Nepal y 5 en el Tíbet— y 1 mil 924 desaparecidos, en uno de los desastres más graves del Himalaya en décadas.
De acuerdo con la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres de Nepal y CCTV china, la masa de hielo, roca y lodo se desplazó a 50 metros por segundo por más de 20 kilómetros, sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos en el distrito de Rasuwa, paso clave entre Katmandú y Lhasa. El Servicio Geológico de EU (USGS) confirmó que la señal sísmica inicial, de 4.4, correspondió al deslizamiento a 5 mil 200 metros.
Entre los desaparecidos hay 933 trabajadores de hidroeléctricas, 622 turistas —517 extranjeros y 113 nepalíes— y decenas de peregrinos hindúes que iban al monte Kailash, sitio sagrado tibetano. Las nacionalidades afectadas incluyen 288 de India, 65 de EU, 61 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia y 33 de Reino Unido. Tres españoles siguen sin localizar, según la Cancillería española.
Miles de rescatistas trabajan contrarreloj, con 445 sobrevivientes rescatados, 123 de ellos en helicóptero. Este viernes las operaciones se suspendieron 90 minutos por el desborde de un lago de obturación formado por el alud en Gyirong, a 2 mil 950 metros, que amenazaba con nueva inundación. La alerta fue levantada sin más daños.
El primer ministro chino, Li Qiang, llegó a la zona y Xi Jinping ofreció ayuda. Más de 90 mil personas están afectadas, con escasez de agua y alimentos. El geólogo Guo Zhaocheng advirtió que el flujo arrastró depósitos glaciares, bloqueó el río Bhote Koshi y luego liberó la presa natural, fenómeno agravado por el cambio climático.






