Autoridades sanitarias de Estados Unidos encendieron las alertas ante el avance en México del gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que representa una grave amenaza para el ganado y otras especies animales.
Este organismo es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones severas que pueden derivar en la muerte de los animales si no reciben atención oportuna.
De acuerdo con reportes recientes, el brote aún no ha sido detectado en territorio estadounidense; sin embargo, especialistas advierten que su llegada a estados fronterizos como Nuevo México es probable si continúa su propagación hacia el norte.
Entre los principales riesgos destacan:
- Afectaciones a ganado bovino, fauna silvestre, mascotas y aves de corral
- Alta mortalidad en infestaciones severas, donde hasta uno de cada cinco animales puede morir
- Impacto económico significativo en el sector ganadero
Desde diciembre de 2025, se han documentado más de 18 mil casos de infestación en territorio mexicano, algunos ubicados a menos de 110 kilómetros de Texas, lo que ha intensificado la preocupación en la región fronteriza.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos advirtió que un brote en Texas podría generar pérdidas de hasta mil 900 millones de dólares, por lo que ya se han reforzado medidas preventivas como vigilancia intensiva y protocolos de cuarentena.
Cabe recordar que este parásito fue erradicado en Estados Unidos en la década de 1960, tras causar importantes afectaciones al sector ganadero. Por ello, autoridades de ambos países consideran fundamental la cooperación binacional y la detección temprana para evitar un nuevo brote de gran escala.
Productores y especialistas coinciden en que el monitoreo constante será clave para contener esta amenaza y proteger la sanidad animal en la región.






