La Asociación de Veterinarios de Cancún encendió las alarmas ante un crecimiento exponencial en los casos de usurpación de funciones profesionales y la comercialización de fármacos de procedencia ilícita. La organización gremial reportó que se tienen identificados al menos a cuatro o cinco falsos médicos veterinarios que operan en la ciudad, quienes ofrecen consultas, tratamientos especializados y cirugías sin contar con títulos universitarios ni haber cursado la carrera.
Esta práctica ilegal representa un riesgo crítico de salud pública, debido a que estos estafadores prescriben y suministran medicamentos falsificados o alterados que, en la mayoría de los casos, actúan únicamente como un placebo o contienen sustancias químicas altamente nocivas para los animales domésticos.
Modus operandi: Negocios itinerantes y el gancho de la «inyección milagrosa»
De acuerdo con las investigaciones internas del gremio, el enganche de los clientes se realiza principalmente a través de grupos de compra-venta en redes sociales y aplicaciones como WhatsApp. Aunque algunos de estos usurpadores operan en locales físicos disfrazados de estéticas caninas o tiendas de accesorios, resultan difíciles de sancionar debido a que cambian constantemente de ubicación para evadir las inspecciones de las autoridades sanitarias.
Cinthia Martínez Romero, encargada del área médica veterinaria en la clínica Clevet, advirtió sobre la gravedad del problema al señalar que un mal diagnóstico o la aplicación de sustancias desconocidas acelera complicaciones orgánicas que derivan de forma irreversible en la muerte de las mascotas.
El peligro de los mercados informales: Por ahorrarse el costo promedio de una consulta profesional (que ronda los 700 pesos más los fármacos), muchos propietarios optan por adquirir productos en tianguis o internet. Las vacunas o desparasitantes ofertados en estas plataformas llegan a costar hasta un 100% menos que su valor real en el mercado debido a que consisten únicamente en agua destilada, suero o fórmulas caducadas.
Entre las estafas más comunes detectadas en la demarcación se encuentran:
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Vacunas apócrifas contra enfermedades respiratorias y de la piel.
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Estéticas caninas que aplican dosis biológicas de forma clandestina.
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El «garrapaticida» de plumón: Jeringas precargadas con un líquido indeterminado cuya única identificación es una etiqueta manuscrita con marcador, vendida como una solución mágica contra pulgas y garrapatas.
¿Cómo identificar un consultorio veterinario legal y seguro?
Para evitar caer en manos de estafadores y proteger la vida de los animales, la especialista enfatizó que los usuarios deben verificar de manera estricta que los establecimientos cumplan con los siguientes requisitos en su primera visita:
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Documentación obligatoria visible: Todo consultorio certificado debe exhibir en sus paredes el Título Profesional, la Cédula Profesional del médico responsable y las licencias de funcionamiento emitidas por las autoridades sanitarias locales y federales.
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Recetas institucionales: Cada medicamento dispensado debe entregarse bajo una receta médica formal que incluya membrete, el nombre completo del médico veterinario zootecnista y su número de cédula profesional.
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Cotejo en el Registro Nacional de Profesiones: Ante cualquier duda sobre la autenticidad del especialista, las personas pueden ingresar el nombre del médico directamente en la plataforma oficial del Registro Nacional de Profesiones del Gobierno Federal para comprobar si cuenta con la acreditación y patentes correspondientes para ejercer.






