El mundo está peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: que máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como objetivos, advirtieron este martes la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
En un comunicado conjunto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y la presidenta del CICR, Mirjana Spoljaric Egger, urgieron al inicio inmediato de negociaciones para un instrumento jurídicamente vinculante que prohíba y restrinja los sistemas de armas autónomas, conocidos como robots asesinos.
Recordaron que en 2023 ya habían lanzado un llamado conjunto para prohibir estas armas a más tardar en 2026, pero no hubo respuesta. Ahora, señalaron, los riesgos se han intensificado. “Las preocupaciones fundamentales siguen siendo las mismas, pero la brecha entre las capacidades tecnológicas y las restricciones normativas se amplió”, alertaron.
Los sistemas de armas autónomas se definen como aquellos capaces de seleccionar objetivos y emplear la fuerza sin intervención humana. Aunque hasta ahora los expertos no han confirmado su uso pleno contra personas, ambos organismos subrayaron que ya no pertenecen a un futuro lejano. La carrera hacia una mayor autonomía está en pleno desarrollo y se acelera por el abaratamiento de la producción y la facilidad para integrar inteligencia artificial en armamento existente.
El peligro se ha hecho visible en conflictos como Ucrania, Sudán, Gaza, Irán y el Golfo Pérsico, donde ya operan sistemas semiautónomos asistidos por IA. Las organizaciones alertaron que estas armas no distinguen entre combatientes y civiles, no pueden reconocer a un soldado herido o que se rinde y aumentan el riesgo de daños a infraestructura civil y crímenes de guerra.
Los Estados se reunirán la próxima semana en Ginebra, en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, para discutir posibles nuevas normas.






