La cobertura de arrecifes coralinos en las costas del Caribe Mexicano ha sufrido una severa disminución superior al 70 por ciento desde la década de 1980, impactada por la acumulación de presiones derivadas del desarrollo costero sin regulación, la contaminación del agua y la agudización del cambio climático, advirtió el investigador Lorenzo Álvarez Filip, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante su participación en un coloquio académico sobre cambio climático en Puerto Morelos, el especialista precisó que el deterioro del ecosistema marino en Quintana Roo no responde a una contingencia reciente, sino a un proceso acumulativo de mermas progresivas registradas a lo largo de las últimas cuatro décadas.
Origen del deterioro y agravamiento por calor extremo
El especialista de la Unidad de Sistemas Arrecifales expuso los factores históricos y climáticos que han acelerado la mortandad de la fauna marina en la región:
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Impacto del desarrollo costero: Las principales presiones iniciaron entre los años 70 y 80 con la expansión urbana, la alteración del litoral y el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento previo hacia el mar.
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Olas de calor marítimas: El aumento paulatino de la temperatura oceánica alcanzó puntos críticos durante el periodo 2023-2024, cuando episodios severos de calor provocaron la muerte masiva de colonias coralinas que ya se encontraban previamente debilitadas.
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Dimensión de la pérdida: Al perderse más del 70% de la masa coralina histórica, el investigador advirtió que los porcentajes actuales resultan alarmantes debido a que la afectación incide sobre el reducido porcentaje sobreviviente.
Proyección y llamados de la comunidad científica
El panorama para los próximos años continúa siendo delicado ante la persistencia de amenazas locales y eventos climáticos globales:
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Riesgo por fenómenos meteorológicos: La comunidad científica prevé que la eventual presencia de variaciones térmicas asociadas a fenómenos como El Niño genere lapsos adicionales de estrés hídrico y mayor mortandad en la cobertura marina entre 2026 y 2027.
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Medidas urgentes de manejo: Ante la vulnerabilidad del ecosistema, el especialista urgió a las autoridades a establecer regulaciones estrictas al desarrollo inmobiliario costero y frenar las descargas contaminantes para resguardar las estructuras arrecifales remanentes e impulsar su paulatina regeneración.






