Javier Cuello Trejo, conocido en el ámbito judicial como el “Fiscal de Hierro” por su estilo frontal contra el crimen organizado, falleció la noche de este lunes a los 77 años en la Ciudad de México. La familia confirmó que la causa fue un paro cardiorrespiratorio derivado de complicaciones de salud que enfrentaba desde hace meses.
Originario de Veracruz, Cuello Trejo marcó una época en la procuración de justicia. Fue subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la entonces PGR entre 1996 y 2000, periodo en el que encabezó operativos contra los principales cárteles del país. Su frase “la ley no se negocia” se volvió emblemática durante sus comparecencias públicas.
Bajo su mando se concretaron detenciones clave como la de Héctor “El Güero” Palma y se desarticularon células financieras del narcotráfico. También impulsó la creación de unidades especializadas en secuestro y lavado de dinero, modelos que después replicaron varias fiscalías estatales. “Era duro, meticuloso y no le temblaba la mano para señalar complicidades”, recordó un excolaborador.
Tras dejar la PGR, fue procurador de Justicia de Chiapas y luego se dedicó a la consultoría en seguridad y al litigio. En los últimos años mantuvo un perfil bajo, aunque publicaba artículos de opinión sobre política criminal y Estado de derecho.
Diversas figuras del ámbito judicial lamentaron su muerte. La Fiscalía General de la República expresó sus condolencias y reconoció “su aporte a la construcción de instituciones más firmes”. El gobernador de Veracruz destacó que “su legado es ejemplo de carácter para las nuevas generaciones de ministerios públicos”.
Le sobreviven su esposa, tres hijos y cinco nietos. La familia informó que el funeral será privado y pidió respeto a su duelo. En próximos días se realizará un homenaje póstumo en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, donde fue docente por más de una década.
Javier Cuello Trejo deja una huella polémica pero innegable: la de un funcionario que enfrentó al crimen en uno de los periodos más violentos del país y que defendió, hasta el final, su visión de una justicia sin concesiones.






