La presidenta Claudia Sheinbaum presentó la versión de trabajo del primer auto nacional eléctrico: Olinia Carga, un mini utilitario de última milla pensado para mercados, tienditas y entregas de barrio, que complementa al Olinia 1 de pasajeros mostrado en junio en la Base Aérea de Santa Lucía.
La mandataria llegó conduciendo el prototipo y lo definió como la segunda semilla de una industria propia. Olinia significa movimiento en náhuatl, y bajo esa idea el gobierno impulsa una plataforma de movilidad accesible, no un coche de lujo. El proyecto nació hace 18 meses con más de 200 investigadores del IPN, TecNM, UNAM e Inaoe, con apoyo de empresas de China, India, Alemania y México, concentrados en Puebla.
A diferencia de los eléctricos importados, Olinia Carga está diseñado para calles angostas y jornadas cortas. Alcanza 50 kilómetros por hora en su configuración base, con autonomía de 125 kilómetros y carga en cualquier enchufe doméstico de 110, sin estación especial. Su motor tiene vida útil estimada de ocho años y su operación costaría menos que una motocicleta, según sus creadores.
El costo se mantiene como promesa central: desde 150 mil pesos con IVA, entre 90 y 150 mil según versión. La versión de pasajeros permite incluso montar una silla de ruedas; la de carga ofrece caja abierta para mercancías ligeras y busca sustituir mototaxis y repartidores a gasolina.
Sheinbaum subrayó que México es el séptimo productor mundial de autos pero sin marca propia. Olinia quiere romper eso con 50% de contenido nacional hoy y 75% en 2030. El Plan México contempla iniciar producción en verano de 2027, con dos mil puntos de recarga en CDMX, Edomex y Puebla en alianza con Energía y CFE.
La presidenta anticipó que llegará en Olinia al Mundial 2026 para mostrarlo al mundo.






