En Cuba el libro no es solo feria de febrero. Es año completo. El país que creó Fidel con la consigna «Leer es crecer» mantiene una cadena que no se rompe pese al bloqueo y la crisis de combustible.
La prueba está en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana 2026, pospuesta de febrero a agosto por falta de combustible y celebrada del 10 al 16 de agosto en la Estación Cultural de Línea y 18, en Vedado, con Rusia como invitado y dedicada al centenario de Fidel Castro. Con 1,300 novedades y 2.4 millones de ejemplares, viaja después a municipios y provincias hasta el 6 de septiembre.
«Nuestra pueblo merece la feria que podamos hacer», dijo Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL). «Hoy se están haciendo libros en Cuba, para que no sea solo feria de inventario».
El modelo cubano es inclusivo, según Cerlalc, y combina:
- Tesoro de Papel: pabellón infantil con talleres, merienda de locos y librería El Cochero Azul, capitaneado por Editorial Gente Nueva.
- Aulas de lectura: novedad 2026 en J3 y J4, con Mined y Observatorio del Libro, que lleva formatos digitales, audiolibros y narración oral a escuelas, con técnicas didácticas para libreros y bibliotecarios.
- Cuba siempre está en feria: termina La Habana y sigue Feria de la Montaña con libros a la Ciénaga de Zapata, festival de verano, Bibliocasas donde vecinos prestan libros en barrios difíciles, y festival en universidades y prisiones con donaciones de escritores.
Además, 63 países, 120 expositores, foro de negocios, Encuentro de Jóvenes Escritores y Premios del Lector. Cuba vendió medio millón de ejemplares en la edición pasada pese a apagones, con libros bajo árboles para que autores se encuentren con lectores.






