El primer día de Abelardo De la Espriella como presidente de Colombia quedó marcado por la violencia. Un policía murió y otro resultó herido en un ataque con drones y explosivos contra una subestación en Cesar, a solo 12 horas de otro intento de atentado del ELN contra un peaje en la misma zona.
La víctima fue el subintendente Algemiro Rodelo Canchila, asesinado cerca de la medianoche del viernes 7 de agosto durante el asalto a la subestación de San Roque, corregimiento de Curumaní. Según la Gobernación del Cesar, hombres armados usaron drones artillados y dos cargas explosivas contra la instalación.
La gobernadora Elvia Milena Sanjuán pidió al nuevo ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, activar el proyecto antidrones radicado ante la Nación. Unidades del Ejército y Policía desplegaron un Puesto de Mando Unificado para cazar a los responsables.
El hecho ocurrió apenas 12 horas después de que fuerza pública frustrara un ataque del ELN contra el Peaje La Floresta, en Pailitas, también en Cesar. Un documento de inteligencia revelado por Caracol Radio advierte que alias ‘Pablito’, tercer cabecilla del ELN, ordenó un «plan terrorista» para atacar peajes, bases militares y secuestrar uniformados antes, durante y después de la posesión del 7 de agosto.
De la Espriella, que asumió con 6.300 policías desplegados en su acto en Cali, había condenado el pasado 2 de agosto el carro bomba en Cúcuta que dejó 11 policías heridos como «cobarde atentado terrorista».
«El terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos», escribió entonces en X. Hoy, su promesa de pacificación enfrenta su primera prueba con dos atentados en 24 horas.






